Miércoles 21 de Octubre de 2020
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Vivente: el vino natural del sur de Brasil

La pasión por la fermentación los unió, pero fue la idea de producir una bebida espontánea, sin ningún tipo de intervención, lo que los acercó al vino natural. La historia de esta firma brasileña

Vivente: el vino natural del sur de Brasil
miércoles 14 de octubre de 2020
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iego Cartier solía ser un buscador de cerveza para un servicio de suscripción en Brasil. Micael Eckert es uno de los fundadores de Coruja, firma pionera en la elaboración de cerveza artesanal en el extremo sur del país. La cerveza los unió, pero fue el vino natural lo que los hizo socios.

Cuando comenzó la escena del vino natural en Brasil, un proceso que aún está en marcha, Cartier y Eckert decidieron combinar los conocimientos adquiridos en los últimos años para fermentar una nueva idea. Así se formó Vivente, la primera bodega natural con licencia oficial en Brasil.

“Las cervezas, los vinos y las sidras tienen mucho en común, sobre todo cuando hablamos de fermentación espontánea. La conexión que proporcionan las levaduras silvestres es increíble”, dice Cartier.

A diferencia de la cerveza, donde los ingredientes suelen ser importados y estandarizados, en el vino solo es posible saber más sobre la uva durante la vendimia. Fue este descubrimiento el que los unió para crear Vivente.

Con sede en Colinas, Rio Grande do Sul, una región conocida por ser la principal productora de vino del gigante sudamericano, han dado un paso importante dentro de un movimiento local. El vino natural elaborado en Brasil es cada vez más popular, pero permanece principalmente restringido a los garajes de enólogos aficionados.

Aunque hay varios bares de vinos naturales en las grandes ciudades brasileñas, como São Paulo y Río de Janeiro, la concesión de licencias para Vivente es un largo trabajo aún en progreso. El Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil y otras autoridades aún tienen dudas sobre lo que constituye un vino natural. “Somos la segunda generación de enólogos en este movimiento que comenzó en los talleres. Entramos en este proyecto con el corazón, la mente y el alma, así que decidimos hacer todo bien desde el principio”, explica Cartier.

“En la mente de los enólogos y productores de uva convencionales era imposible hacerlo de esa manera. Hoy, vemos que incluso algunos grandes productores también siguen este camino. En ese momento, mucha gente pensaba que estábamos locos”, agrega.

Según Cartier, “el vino natural en Brasil sigue siendo un nicho, pero es un camino sin retorno”. “Nos metimos en las cartas de vinos de importantes restaurantes que cuentan con excelentes sommeliers que ayudan a difundir esta contracultura de vinos que son la pura expresión de la fruta”, añade.

Los casi 7.000 litros producidos por Vivente el año pasado fueron todos pre-vendidos a restaurantes, tiendas de abarrotes y vinotecas. El volumen apenas satisface la creciente demanda del mercado. Actualmente, los socios compran sus uvas orgánicas de viñedos locales para producir pet-nats –vinos espumosos elaborados con métodos ancestrales y sin sulfitos ni otros agregados– y otros vinos naturales, producidos a partir de uvas como Pinot Noir, Cabernet Franc y un macerado contacto con la piel Sauvignon Blanc.

Hace dos años comenzaron su propio viñedo. “En nuestro terreno también cultivamos otras frutas como moras, frambuesas y arándanos, y tenemos un huerto para cultivar algunas verduras para nuestro propio consumo”, explica Cartier. La propiedad se encuentra en la cima de una montaña a 500 metros de altitud. “Si todo va bien, deberíamos empezar a cosechar y probar nuestras propias uvas en unos tres años”, proyecta.

Las primeras pruebas de los socios comenzaron en 2017, cuando elaboraron algunas botellas como experimento en el sótano de Eckert. “No esperábamos tener una respuesta tan grande en tan poco tiempo. Tenemos mucha más demanda de la que podemos producir; lo que pensamos que tardaría unos cinco años en suceder, sucedió en el primer año”, cuenta.

Este año produjeron una mayor variedad de etiquetas, entre pet-nats de uvas como Glera, Chardonnay y Pinot Noir, así como Muscat de Alejandría y Barbera. Vivente también ofrece una pequeña línea de sidras artesanales.