Sábado 15 de Agosto de 2020
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Producción agroecológica de alimentos: sustentabilidad ecológica, social y económica

Organizaciones sociales promueven programas de certificación de buenas prácticas agroecológicas para garantizar la provisión de alimentos saludables

Producción agroecológica de alimentos: sustentabilidad ecológica, social y económica
martes 28 de julio de 2020
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in empresas certificadoras de por medio, organizaciones sociales promueven la organización agroecológica de alimentos. La Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) lanzó un programa de certificación de buenas prácticas agroecológicas para auditar a productores. Se trata de una iniciativa conjunta con el INTA, el Senasa y la Secretaría de Agricultura Familiar, que incluye almacenes de ramos generales para la comercialización de los productos.

 

Certificación más democrática

El proyecto se gestó a partir de la consolidación del Consultorio Técnico Popular (Cotepo), con referentes técnicos de la UTT y con el diseño de los protocolos para el otorgamiento de la certificación agroecológica junto a especialistas del INTA, el Senasa y la Secretaría de Agricultura Familiar.

“Para los pequeños productores que integran la organización resulta imposible acceder a una certificación orgánica por las múltiples exigencias que las firmas certificadoras demandan y por el hecho central de que más del 90% de los agricultores de la organización alquilan las tierras en las que trabajan”, explica Delina Puma, referente del Cotepo de la UTT.

La organización cuenta con 300 hectáreas bajo este sistema. De éstas, unas 200 corresponden a Buenos Aires, ubicándose gran parte de ellas en la zona del cinturón hortícola de La Plata y en la Colonia Agroecológica de Luján. El resto se distribuye en las provincias de Jujuy, Salta, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba y Tucumán.

La lógica que persigue la organización es establecer colonias de productores agroecológicos en la mayor cantidad de puntos del país posible, a fin de poder garantizar el abastecimiento de alimentos en forma local y directa, para evitar los largos fletes que encarecen el valor de los mismos.

“En todas las provincias en las que la UTT tiene presencia continúan creciendo. Hay mucho potencial para producir y para sumar más colonias agroecológicas. Contamos con más de 90 técnicos a nivel nacional que siguen capacitando a más productores. El método campesino a campesino ha logrado que nosotros podamos fomentar, difundir y sumar más hectáreas agroecológicas en muy corto tiempo”, resalta Puma.

 

Intercambio y alcances fructíferos

El espacio de formación entre técnicos y campesinos resulta en un intercambio de saberes y en una construcción compartida de prácticas agroecológicas, “desde el conocimiento científico, pero también desde el saber hacer del productor”, explica Marcelo Belloni, investigador del INTA especializado en agroecología, quien hace de nexo entre el organismo y la UTT para el diseño de la certificación de buenas prácticas agroecológicas.

El programa de certificación generado por la UTT no se enfoca solo en el área productiva, sino que también incluye la calidad de vida de las familias. “En lo social, relevamos en qué condiciones viven los productores; cómo están las viviendas; los accesos a los campos; si cuentan con hospitales en las proximidades de las viviendas, y si los niños están escolarizados”, detalla Puma.

 

El proceso

La capacitación incluye cómo recuperar el suelo; la elaboración y el uso de bioinsumos y fertilizantes; y el diseño de parcelas, entre otras técnicas. Una vez que el productor empieza a cultivar, cuenta con el acompañamiento de técnicos de la organización que, con sus visitas periódicas, son los responsables del seguimiento del trabajo. Luego, cuando el técnico considera que el campo está listo para ser certificado, otro grupo de especialistas realiza una evaluación y se completa el formulario de inspección para la certificación. Si el campo cumple con todos los requisitos del formulario en cuanto a producción, condiciones de vida de la familia y a las metas comerciales, se firma un contrato de producción, otro social y un convenio comercial con el productor. Recién en ese momento se le otorga el certificado de buenas prácticas agroecológicas.

 

Comercialización

A través del programa, el productor es parte de la toma de decisiones en cuanto a la fijación de valor para la producción, siempre en sintonía con los principios del comercio justo. La certificación de buenas prácticas agroecológicas tiene un impacto muy fuerte en toda la estructura de trabajo de la organización. Hacia afuera, en la etapa comercial, los clientes que compran en los almacenes de la UTT pueden acceder a un documento técnico que les garantiza el cultivo agroecológico de los productos.

 

Los desafíos

“Necesitamos políticas públicas de fomento hacia la agroecología como sistema de producción de alimentos, y financiamiento para poder producir a mayor escala; para la construcción de biofábricas; la producción de semillas y de plantines; para tener centros de capacitación; y para trabajar en adaptar tecnologías a este tipo de producción. Nuestro objetivo es claro: crecer en escala. Y ya hay varias experiencias de compañeros que producen sobre más de 20 o 30 hectáreas. El ideal es llegar a que toda la producción sea agroecológica: la hortícola, la frutícola, la cría de animales y la producción de cereales. Para ello, necesitamos tener los materiales para avanzar y llegar hasta el último rincón del país”, concluye Puma.