Domingo 12 de Julio de 2020
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¿El frío es enemigo del Malbec?

Un investigador del Conicet basó su tesis de doctorado en descubrir las razones por las cuales esta variedad resulta especialmente susceptible a las bajas temperaturas

¿El frío es enemigo del Malbec?
lunes 22 de junio de 2020
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l 40% de las empresas pertenecientes a CREA Las Acequias, de la región Valles Cordilleranos, registraron en las últimas campañas serios problemas provocados por las heladas. Su particularidad es que los daños, que ocasionaron incluso la muerte de plantas adultas, afectaron ejemplares que se encontraban aclimatados, formados y prestos para entrar en producción.

A raíz de esto, Francisco González Antivilo, ingeniero agrónomo, doctor en Ciencias Biológicas e investigador del Conicet, quien basó su tesis en la relación entre el Malbec y el frío, reveló el particular mecanismo que desarrolla la variedad más emblemática a nivel nacional con su especial susceptibilidad a las bajas temperaturas.

Se trata de un estudio de laboratorio inédito en la Argentina, con simulación de heladas, que vino a desentrañar lo que era un misterio para la industria vitivinícola del noroeste de Mendoza.

 

La investigación

Según cuenta González Antivilo, su relación con el tema surgió porque “al circular por las fincas observaba plantas muertas, pero cuando los productores me preguntaban qué había pasado, no podía darles una razón concreta. Llevaba muestras a distintas universidades o se las mostraba a otros colegas, pero nadie sabía con certeza qué era lo que había ocurrido. Hasta que conocí a Markus Keller, un fisiólogo vegetal estadounidense que suele ofrecer cursos en Mendoza. Él me dijo que era muy probable que el problema estuviera relacionado con las heladas, aunque le extrañaba, porque en realidad esos daños solían producirse con temperaturas inferiores a las que se registran en nuestra provincia”.

En esa misma línea, agregó: “Ese interrogante fue el punto de partida de mi tesis: me propuse descubrir qué era lo que estaba ocurriendo y demostrarlo. Lo hice con el apoyo del Conicet, que financió la investigación. Incluso visité el laboratorio de Keller, llamado IAREC, localizado en una zona muy fría del estado de Washington, donde aprendí a usar distintos instrumentos e incorporé los principales conceptos teóricos para entender qué pasaba”.

De acuerdo con el experto, “a nivel internacional existe abundante información relacionada a las heladas, tanto invernales como primaverales, pero en general el tema es abordado desde el punto de vista climático, sin considerar los cambios fisiológicos que tienen lugar en la planta. Es sabido que las heladas son perjudiciales en invierno, pero se desconocía qué tejidos afectaba y el modo en que una misma variedad podía verse condicionada por el ambiente. A nivel local, la información era nula, ni siquiera se reconocían los síntomas presentes en nuestros viñedos”.

Con respecto a por qué desarrollar solo la variedad Malbec, González Antivilo reveló: “Inicialmente, mi objetivo consistía en probar variedades de distintos ciclos. Por ejemplo, Chardonnay, que es temprana; Cabernet, que es tardía; y Malbec, que es intermedia. Por cuestiones de presupuesto y de extensión del trabajo, decidí concentrarme en la variedad tinta más plantada del país, que hoy abarca cerca de 40.000 hectáreas”.

Pero, ¿cómo se llevó cabo la investigación? “En una primera etapa desarrollé en laboratorio un software en el que uno ingresa todas las variables que caracterizan a una helada: pendiente, duración, forma de la curva, etc. Este programa maneja un freezer que simula la helada. Dispone de unas placas Peltier, que consisten en pequeñas celdas de cerámica capaces de detectar un salto voltaico y, por lo tanto, el congelamiento del agua, es decir, los cambios de energía provocados por el cambio de fase. Es, por ende, un indicador de que el agua dentro del tejido vegetal se está congelando”.

“Se hicieron cortes anatómicos para comprobar visualmente lo que indicaba el simulador: el tejido se pone marrón cuando la planta se muere. Medí la producción, el vigor, la cantidad de azúcar que cargan los racimos”, añadió. Así, se determinaron todos los componentes que tienen que ver con el viñedo para demostrar hasta donde podía llegar el daño si las plantas sobrevivían.

 

Conclusiones

La primera conclusión de la tesis de González Antivilo es que las temperaturas invernales del noroeste de Mendoza, si bien no son tan bajas como las de otras áreas vitivinícolas, pueden ocasionar la muerte de los tejidos. Esto es así porque el ambiente influye notablemente en el estado de aclimatación y desaclimatación de esta variedad, es decir, que la resistencia que tiene cada planta está relacionada con el lugar donde vive.

Así, en sintonía con el especialista, resultó que el Malbec que había sido plantado en condiciones cálidas se desaclimataba a una tasa mucho mayor que el que estaba en una zona fría. Y ejemplificó: “Es como si la planta dijera: “el invierno ya terminó” y empezara a perder resistencia. En cambio, las plantas de una zona fría necesitan un umbral térmico mayor para comenzar a desaclimatarse”.

Por último, la tesis también permitió poner de relieve que las zonas vitivinícolas argentinas presentan una gran amplitud térmica diaria durante todo el año, una condición que contrasta con la de las regiones vitivinícolas donde se generó la información disponible acerca de la resistencia de las vides. “Esta diferencia determina que, en general, las plantas en nuestra zona presenten menor resistencia al frío que aquellas que se desarrollan en regiones donde la amplitud térmica diaria es limitada”, concluyó.

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