Miércoles 21 de Octubre de 2020
Fate

La bonarda: la nueva apuesta vitivinícola argentina

Se trata de un cepaje tinto con muy buen color y mucha fruta, algo que comparte con el consagrado malbec

La bonarda: la nueva apuesta vitivinícola argentina
jueves 07 de mayo de 2020
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uesto que el malbec ha tenido éxito como insignia de la viticultura nacional, hace ya un tiempo que se ha salido a cazar la próximo cepa a imponer en las ofertas de vino. Y más allá de pedidos puntuales, poco a poco comenzó a hacerse espacio un tinto con larga tradición en el país: la bonarda, un derivado del corbeau francés.

Se puede entender por qué a varios les pareció un relevo pertinente. Se trata de un cepaje tinto con muy buen color y mucha fruta, algo que comparte con el consagrado malbec. También es una cepa que en su lugar de origen no gozaba de buena prensa y que acá acabó convirtiéndose en un cisne.

A esta variedad se la plantó mucho por dos motivos: en primer lugar, por su buena sanidad; y en segundo lugar, por ser una planta de mucho rinde con buen color. Los altos rindes son muy apreciados por su volumen, pero también son un seguro de baja calidad. Fue una sorpresa cuando, sobre el final del milenio, a Nieto Senetiner se le ocurrió presentar a la bonarda no solo como cepa neta, sino como un vino de tope de gama.

“Todo surgió de unas primeras experiencias alrededor de 1999 con bonarda que no pertenecía a nuestros viñedos propios. Empezamos a elaborarla específicamente para una marca blanca en Inglaterra. Fue muy bien recibido y eso nos animó a intentar presentarlo por las nuestras en el Reino Unido. La sorpresa fue que enseguida recibió premios y buenas reseñas, por lo que decidimos profundizar y comenzar lo que se conoce como Partida Limitada”, contó su creador, el enólogo de Nieto Senetiner, Roberto González.

En casi todos los descorches anteriores al 2010 se tuvo que lidiar con el sistema de tapado. “Es que en ese momento de la industria no se tenía en cuenta ni se había investigado tanto sobre las calidades del corcho y los métodos de tapado. Además, no estábamos esperando una guarda muy larga; en las contraetiquetas arrancamos sugiriendo cinco o seis años. En nuestras últimas versiones pensamos en que se puede cuadruplicar ese rango”, recordó González. El vino ha envejecido bien, ganando en complejidad y sumando notas tostadas, de cuero, tabaco y chocolate amargo, con una fruta que ha ido rotando hacia los frutos negros y las pasas de uva.

 

Más allá de Mendoza

La variedad que se beneficia de las largas insolaciones y que se resiente de heladas intempestivas, se adapta a la perfección a zonas como el Valle de Famatina, en La Rioja, que presenta ejemplares muy atendibles en la propuesta de la bodega Valle de la Puerta y su winemaker, Javier Collovati. “Incluso en esta zona se encuentran viñedos en los que se presentaba mezclada con barbera, lo que no ayudaba a mejorar su reputación, dando vinos bastantes rústicos. Sin embargo, si se encuentran viñedos netos, se pueden conseguir vinos de gran calidad. Un ejemplo es que en nuestra bodega tenemos tres versiones: Alta, Reserva y Gran Reserva”, explica Collovati.

Por su parte, el winemaker Sebastián Zuccardi puso su toque revolucionario en uno de los vinos más icónicos que se le han dedicado a la cepa: el Emma. “Cuando arranqué a hacerme cargo de los vinos de la bodega (Familia Zuccardi) en 2009 fue el primero que hice. Y empecé a trabajar con el viñedo más viejo que teníamos, que era uno plantado por mi abuelo en Santa Rosa. A mí me gustaba la bonarda como varietal. Una de sus principales características es que consigue una gran adaptación al lugar. Si llegó a ser la segunda variedad más plantada en la Argentina es precisamente por esa capacidad de la cepa”, explica Zuccardi.

Para concluir, Andrés Rosberg, presidente de la Asociación de la Sommellerie Internacional, explica: “Estamos empezando a entender mejor la variedad. Es una cepa que tiene mucho color, buen perfume, mucha fruta roja, pero con una baja concentración de taninos. Por ello, no sería la más idónea para concentrar y tratar de hacer un vino de mucho cuerpo, pero en la medida que entendimos que su aroma era muy perfumado también nos dimos cuenta de que se podían hacer vinos muy tomables, muy frescos, y eso es bueno porque el mercado está pidiendo ese tipo de vinos, con un poco menos de alcohol”.