Lunes 06 de Abril de 2020
Fate

Una compañía estadounidense fabrica prendas a pedido a partir de desechos de la industria textil

Se trata de Tailored Industry, una empresa radicada en Nueva York, que propone una forma innovadora de aprovechar los residuos

Una compañía estadounidense fabrica prendas a pedido a partir de desechos de la industria textil
jueves 14 de febrero de 2019

Cuando una marca de ropa intenta proyectar la demanda de las prendas que produce, a la larga termina haciendo demasiadas piezas. En marzo de 2018, personal de la multinacional de fast fashion sueca H&M informó que tenían alrededor de 4,3 mil millones de dólares en inventarios que no habían podido ser vendidos, en tanto que la casa de lujo británica Burberry admitió en julio que había destruido 36,8 millones de dólares de su propia indumentaria sin vender. Aunque en muchos casos las empresas optan por detener la práctica, según informes, cerca del 30% de las 150 millones de prendas que se producen cada año no llegan a comercializarse.

Para combatir este gran desperdicio, una firma emergente denominada Tailored Industry, localizada en Brooklyn (Nueva York, Estados Unidos), está realizando prendas a pedido a partir de los retazos que otras marcas consideran basura. Se trata de una industria de manufactura a medida, con base en la Terminal del Ejército, que utiliza un software para conectar marcas con sus máquinas de tejer en 3D. En las instalaciones, la compañía emplea máquinas de tejer provenientes de Japón, que pueden confeccionar perfectamente un suéter sin cortar o coser, lo que también reduce los desperdicios en comparación con otros métodos de producción.

Tratando de fomentar este enfoque y, teniendo en cuenta que hacer ropa a pedido es un poco más caro que lanzar una colección de cientos de artículos, los fundadores afirman que a la larga se puede ahorrar mucho dinero, porque este método no tiene el costo adicional de almacenar y desechar aquello que no se vendió. Esto significa que si un cliente realiza un pedido en una tienda en línea, se le envía a la fábrica un modelo para que lo realice a la brevedad.

Para las marcas con tiendas físicas, la empresa puede producir un stock reducido e ir monitoreando las ventas para producir una cantidad mayor de ser necesario. A su vez, las firmas no están obligadas a reducir el despacho de sus productos o a desechar o destruir prendas que requieren recursos y contaminan al planeta.

“En este momento, las marcas de moda necesitan mejorar sus ciclos de planificación. Todo el proceso que ejecutan puede llevar años y lo que realmente resulta es que se produce de más porque se hace en base al pronóstico de lo que creen que necesitarán. Lo que nosotros hacemos es llevar la cantidad mínima de cada pedido a cero, para que podamos producir con exactitud lo que el cliente necesita, cuando lo necesita”, reafirma Alex Tschopp, uno de los fundadores de Tailored Industry.

Siguiendo esta misma línea, otro de los fundadores, Andrés Alves, destaca que cualquier marca se puede ajustar a este procedimiento muy rápidamente. “Si notan que un modelo se está vendiendo bien, pueden fabricarlo en distintos colores o hacerle pequeños ajustes para mantener su impulso. Es fácil darse cuenta de lo que está pasando con el mercado y las tendencias”, agrega.

Si bien a algunas firmas les va a costar considerar estas prácticas, otras como Steve Alan colaboraron con la compañía y establecieron una demanda de productos considerable. Además, se están realizando conversaciones con casas grandes para realizar pruebas piloto.

Con la próxima ronda de financiamiento, Tailored Industry planea ampliar la fábrica de Brooklyn y crear una red de instalaciones de producción local que haga ropa a medida para los mercados estadounidenses. “La idea es hacer que los productos se hagan donde se van a consumir”, finaliza Tschopp.