Corrientes impulsa la exportación directa de trigo a Brasil

El Gobierno Provincial realizó una misión comercial que llegó de forma directa al país vecino, evitando el alto precio de los fletes

Corrientes impulsa la exportación directa de trigo a Brasil
viernes 29 de noviembre de 2019

El Gobierno de Corrientes envió una misión comercial a Brasil con el objetivo de establecer un canal de negocios directo con el país hermano para la exportación de trigo. La idea es evitar el alto costo de los fletes que llevan los productos a los puertos y centros de consumo.

Entre los 1.051,9 y 1.002,2 kilómetros que separan la provincia de los molinos de Pelotas y Porto Alegre, respectivamente, el precio por tonelada transportada es por demás considerable. Además, previo a arribar a Brasil, el trigo debe pasar por Rosario, en un triángulo que podría sortearse si el cereal cruzara la frontera sin intermediarios, como lo hace el arroz.

“Si se dan las condiciones comerciales, Corrientes podría sembrar de la noche a la mañana cincuenta mil hectáreas de trigo”, explicó Enrique Figueroa, jefe del grupo de Producción Vegetal de la Estación Experimental Agropecuaria de Mercedes. Probablemente, para algunos la cifra suene poco comparada con las 2.342.984 hectáreas que se siembran en Buenos Aires, pero es muy importante para Corrientes, donde el cultivo principal es el arroz, que cubre 91.400 hectáreas por año.

En la campaña pasada, en Corrientes se sembraron solo 2.545 hectáreas de trigo, pese al incentivo de créditos que la provincia otorgó a productores. Durante la década del noventa, cuando arrancó la producción del cultivo en la provincia, la superficie alcanzada fue de más de veinte mil hectáreas.

Corrientes posee una ventaja competitiva muy grande respecto a otras provincias y podría abastecer el nicho comercial del sur de Brasil, que anualmente importa 500 mil toneladas por año. Como el precio del producto se calcula entre un 15% y un 25% más, la nueva vía podría abarcar el trigo de Chaco y Entre Ríos y estabilizar la producción anual de la zona. Por otra parte, también está la ventaja de vender de manera anticipada, debido a que en Corrientes se cosecha entre septiembre y octubre, antes que en la zona triguera núcleo.

Del lado de Brasil, el trigo argentino se usa más que nada para mezclar con el propio y blanquear la harina para responder a las demandas de los consumidores locales que prefieren panificados más claros. Las muestras que dejó la misión integrada por técnicos de la Universidad de Corrientes y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) dejaron muy conformes al cliente. Cabe destacar que la provincia tiene una buena reputación exportadora en Brasil, ya que destina entre el 70% y el 80% de la producción de arroz a aquel país.

“Para pequeños y medianos productores, hay acopiadores brasileños que ya están en contacto como para que a fin de año se concreten algunos viajes y se vendan los primeros camiones”, expresó Pablo Capellari, consejero del Ministerio de Producción correntino.

En la región se siembran variedades de ciclo corto que se adaptan mejor a inviernos y primaveras, que arrancan antes que en las zonas trigueñas tradicionales. Por este motivo, la siembra comienza en mayo para ciclos largos e intermedios, y a mediados de junio para ciclos cortos. Con este escenario, se busca que el cultivo florezca antes de agosto, sin riesgos de heladas, para que el llenado de grano se realice en septiembre con temperaturas más cálidas y poca lluvia. La meta es cosechar durante la primera quincena de octubre.

Desde el INTA Mercedes proponen una densidad de siembra de 100 a 120 kilos por hectárea, para lograr 300 plantas por metro cuadrado; una fertilización de base de 80 y 100 kilos de fosfato diamónico; 30 kilos por hectárea de cloruro de potasio; 70 a 120 kilos por hectárea de urea en una o dos aplicaciones; el uso de insecticidas que controlen pulgones y el empleo de fungicidas que prevengan fusarium.

Si bien los ensayos alcanzaron rindes de más de 4.000 kilos, con un máximo de 3.500 en el campo y un promedio de 2.500, el cultivo es riesgoso, ya que las lluvias en Corrientes se dan de manera irregular y pueden ser muy difíciles de manejar.

“Los suelos son pobres y los drenajes insuficientes. De esta manera, el agua queda, encharca, genera enfermedades, se va o arrastra nutrientes”, comentó Figueroa. Durante el invierno, la temperatura media es de quince grados, por lo que el trigo dispone de poco tiempo para formar macollos y las variedades de ciclo largo pierden ante las cortas por las bajas temperaturas que normalmente se registran.

El productor correntino Patricio Watson se mostró entusiasmado con la idea de vender el cereal directamente a Brasil. El emprendedor comenzó su actividad hace más de diez años, con maíz con rastrojo pastoreado y sin pastorear, con fertilización fosforada de 100 kilos, monoamónico y zinc en la línea, y 120 kilos de urea y potasio voleada al macollo.

Asimismo, se analiza la posibilidad de sembrar trigos de doble propósito, con los que actualmente se están consiguiendo muy buenos resultados: 2.500 kilos por hectárea de granos y 300 kilos de carne. Se espera que sea una buena alternativa para afrontar inviernos lluviosos.

“El resultado de las reuniones que llevamos a cabo en Brasil fue muy positivo. Trataremos de aceitar los mecanismos que permitan hacer una prueba piloto de exportación directa para esta campaña”, planteó el productor.

Hace alrededor de diez años, cuando se evaluaron los registros de lluvias en Corrientes, se observó que las mismas eran muy regulares en invierno, consiguiendo rindes de entre 2.500 y 3.000 kilos. “El problema fue siempre la comercialización. Durante la campaña pasada, con precios que rondaban los 240 dólares por tonelada, se podía vender trigo en Resistencia o Chacabuco a 200 y 700 kilómetros. Con el precio a 160-170 dólares no es rentable”, remarcó Watson.

En este sentido, la venta directa a Brasil podría beneficiar ampliamente a la provincia, que también podría utilizar el producto como forraje para destete y vaquillonas. De ser así, se debe hacer de manera controlada después de un buen acostumbramiento con alimento balanceado.