Los campos de Buenos Aires en alerta

El 75% de la provincia se ve afectada por la sequía y el sector evalúa un cambio de estrategia

Los campos de Buenos Aires en alerta
miércoles 09 de octubre de 2019

Alertan que la sequía en Buenos Aires ya afecta al 75% del territorio provincial. El campo se mantiene en alerta ante la falta de lluvia en la región pampeana para la siembra de maíz y soja, y evalúa un cambio de estrategia ante los factores climáticos y las expectativas que las políticas agrícolas de un eventual gobierno peronista.

La sequía se extiende por distintos puntos productivos del país. La provincia de Buenos Aires lleva más de cien días sin precipitaciones significativas: “Solo alcanzaron a un 20% de la superficie provincial, con 15 a 30 milímetros”, apuntó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Un comportamiento pluvial más favorable se registró en el sur provincial, donde las áreas trigueras de Tres Arroyos y Necochea recibieron entre 15 a 40 de milímetros. La falta de lluvias se extiende a todo el país, provocando incendios en Córdoba, mortandad de animales en Salta, y afectando los trigales en la zona núcleo de la Argentina.

Según Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, en septiembre pasado las lluvias estuvieron entre un 80% y un 100% por debajo de lo histórico para ese mes en la región pampeana. La Oficina de Riesgo Agropecuario del Ministerio de Agricultura de la Nación (ORA) indicó en su último informe que “se mantienen los niveles deficitarios de agua en el suelo en Córdoba, La Pampa, y el oeste y centro de Buenos Aires”.

El clima seco y ventoso se da en un momento de definición en el rendimiento de la campaña de trigo y en el avance de la siembra de maíz y soja. La siembra de maíz sigue mostrando retrasos en diversas áreas por falta de humedad en el suelo y también debido a las bajas temperaturas dominantes. En Buenos Aires se estima un avance del 4% respecto al total de la superficie a implantar, un 5% demorada con respecto a la campaña anterior para la misma fecha. A pesar de esto, el sector espera precipitaciones importantes y un ascenso de las temperaturas del suelo para poder asegurar la germinación y generalizar la siembra del maíz de primera calidad.

 

Los pronósticos

A la preocupación sobre las consecuencias por la sequía, se le suman los bajos precios de esta campaña y la incertidumbre política ante un eventual nuevo gobierno. Los pronósticos no son alentadores: de acuerdo con las estimaciones de la Bolsa de Cereales, se espera que la producción esté un 5,6% por debajo del volumen respecto al año pasado. A diferencia de las campañas anteriores, los productores producirán más maíz temprano –en primavera– que tardío –en verano–, por lo que se estima que los rendimientos serían menores.

Los daños sobre los cultivos y los impactos económicos todavía no pueden evaluarse y dependerán de cuánto más dure la situación.