Domingo 11 de Abril de 2021

Cuatro lecciones empresariales del coronavirus

Para sortear el momento de crisis es necesario adaptarse a las nuevas tendencias y apuntalar los grupos de trabajo con liderazgo

Cuatro lecciones empresariales del coronavirus
lunes 01 de marzo de 2021
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l 2020 fue un año que marcó un antes y un después en las relaciones y en la manera de hacer negocios. Como consecuencia de la pandemia de coronavirus, muchos empresarios debieron reencaminar sus iniciativas para adaptarse a los tiempos que corren. Desde que la enfermedad que paralizó el mundo se cobró sus primeras víctimas en China algo quedó muy claro: ya nada volverá a ser como era.

En este contexto, saber ajustarse a las nuevas tendencias es fundamental. Interiorizarse acerca de cómo el mundo experimentó diversos cambios a lo largo de la historia puede ayudar a sortear el contexto de crisis.

Haciendo foco en cuatro aspectos esenciales, te contamos cuáles fueron las estrategias que tomaron las grandes corporativas para seguir apuntalando sus objetivos.

 

1) Agilidad

En tiempos de coronavirus, las empresas que se mostraban más conservadoras y reticentes a volcarse hacia el universo digital tuvieron que adaptarse en tiempo récord para seguir funcionando “con normalidad”. La pandemia también puso en jaque a aquellos negocios que financieramente operaban al límite, sin márgenes.

El estrés que ganó protagonismo en los mercados internacionales tomó el 100% de las estructuras de negocios, llevándose casi todo lo que tenía por delante. Muy pocos pudieron sostenerse ante la situación, dejando a un lado sus principales objetivos.

Ya que nadie sabe cuánto más durará, es necesario aprender de la crisis. Analizando las compañías que sobrevivieron y llegaron a crecer en el marco del COVID-19 (como Zoom o TikTok), surgen ciertas dimensiones que hacen referencia a su gran virtud: la agilidad.

Estas firmas fueron capaces de reaccionar a tiempo frente al entorno, descentralizando sus decisiones operativas a fin de anticiparse a los movimientos del mercado. Además, trabajaron de manera colaborativa con sus propios competidores en miras a seguir creciendo. La meta nunca fue más clara: sobrevivir.

 

2) Liderazgo

Estudios recientes afirman que el año pasado los empleados trabajaron -en promedio- dos horas más por día. Muchos se quejaron del exceso de teleconferencias vía Zoom o la necesidad de tener que responder mensajes a toda hora.

Es probable que esta comunicación forzada sea consecuencia de la ansiedad de jefes y gerentes, que pensaron que el trabajo remoto podía atentar contra los objetivos de la empresa. En este sentido, el monitoreo frío y constante fue una de las actitudes que indudablemente tuvieron que cambiar.

El nuevo paradigma fue liderar a partir de la premisa de ejercer control a través de la confianza. De esta manera, la revalorización de la escucha activa por parte de los líderes fue una de las ganancias más positivas del coronavirus. Aquellos que quisieron salir adelante, debieron bajarse del pedestal y toparse con la realidad de las personas para obtener una nueva perspectiva.

Por otra parte, la pandemia hizo que la mayoría de las conversaciones se llevaran adelante en el universo online, de modo que la escucha atenta y sin interrupciones ni distracciones se volvió esencial a la hora de manejar la ansiedad de los interlocutores.

 

3) Soledad

En contraposición al poco movimiento del cuerpo, el alma de las personas se mantuvo inquieta a lo largo de 2020. Un buen número de habitantes de todo el mundo empezó a pasar más horas frente a la pantalla de la computadora, la televisión o el celular, sufriendo una especie de síndrome de abstinencia al no tener que concurrir a la oficina o el trabajo.

En su libro “El siglo de la soledad”, la profesora de la University College de Londres, Noreena Hertz, plantea que el cuadro incrementa el riesgo de contraer enfermedades cardíacas y demencia. Las personas que manifiestan sentirse “solas” pueden tener depresión y mostrarse más reticentes a trabajar en equipo.

Previo a la pandemia, dos de cada cinco empleados aseguraban sentirse solos. Con la nueva normalidad, se hace más difícil hacer y mantener amistades y comprender ciertas cuestiones de la cultura laboral por no tener que concurrir a la oficina.

Dicho esto, los líderes deben ser creativos al momento de generar sus espacios virtuales para alcanzar sus objetivos empresariales, manteniendo la buena energía dentro de su staff de colaboradores.

 

4) Virtualidad

La virtualidad permitió acortar los tiempos de las reuniones y evitar viajes y aglomeraciones innecesarias en época de distanciamiento social. Si bien es más difícil dejar en claro las metas empresariales por medio de esta herramienta, muchas compañías lograron buenos resultados en base a diferentes estrategias de perseverancia.

Aunque quedó demostrado que es posible gestionar grandes organizaciones por medio de teleconferencias, aún queda mucho por hacer. Es importante tener en cuenta que ciertos empleados se vieron sobrepasados por el encierro y añoran como nunca antes regresar a su contexto laboral. Sin embargo, el universo abrió un importante abanico de opciones.

La idea controladora de que si uno no está en el espacio físico de la empresa no trabaja debió ser eliminada por completo. Según una encuesta de The Economist, el 65% de las compañías del mundo tiene pensado seguir implementando modalidades home office una vez que se sortee el contexto de crisis.

En medio del desconcierto generado por la pandemia, se forjaron nuevos espacios de mayores libertades muy beneficiosos para desarrollar negocios.