Jueves 21 de Enero de 2021

Encuentros virtuales exitosos: el poder de la cámara encendida

Mostrarte en cámara en las reuniones virtuales, muy comunes en esta época, demuestra lo preparado que estás para tu día de trabajo y genera confianza y seguridad en el equipo

Encuentros virtuales exitosos: el poder de la cámara encendida
sábado 09 de enero de 2021
A

unque algunos ya estaban acostumbrados al trabajo remoto, lo cierto es que la irrupción del coronavirus nos obligó a dividir las horas laborales y las destinadas a las tareas del hogar y/o a ocio. Tuvimos que demostrar lo que valemos como profesionales sin tener la oportunidad de ver a nuestro jefe en persona, y aprender de los mentores sin el beneficio de las reuniones presenciales y las explicaciones cara a cara.

La comunicación virtual tiene sus aspectos negativos, pero son muchos más los positivos: nos permite reunirnos con cualquier persona desde cualquier lugar y en cualquier momento.

Para los profesionales, manejarse de manera virtual es totalmente necesario y puede significar un gran progreso en el área. Pese a que el uso diario de la cámara puede volverse agotador porque nos pone en evidencia y nos obliga a ser más exigentes con nosotros mismos, lo cierto es que esta herramienta llegó para quedarse, por lo que aquellos que aún no se han adaptado a esta realidad no tendrán otra opción más que acostumbrarse.

Según muchos expertos, este cambio de hábito ha sido tan marcado y beneficioso que, aun cuando regresemos a la nueva normalidad, lo más seguro es que las personas sigan prefiriendo los encuentros virtuales y el trabajo remoto.

 

La importancia de mostrarse en cámara

Cuando te conectás a una reunión con tu cámara encendida le demostrás a tus compañeros y a tu superior que estás preparado para tu jornada de trabajo. Si, por el contrario, eliges no encender la cámara, podrías dar lugar a suposiciones negativas, como que no te levantaste a tiempo para prepararte, que estás en pijama o que no te interesa.

La cámara encendida trasmite confianza a tu grupo, transparencia y seguridad en vos mismo. Además, estimula la participación: saber que los demás te están viendo te ayuda a prestar atención y no desviarte a otros temas.

Asimismo, el cerebro recuerda mejor lo que ve y estar fuera de cámara te convierte en una voz pasiva. Seguramente tengas todos los conocimientos, pero serás solo una voz olvidable, en lugar de un participante memorable. Cuando prendés tu cámara, marcás la línea de guía para que los demás también lo hagan, estimulando a que las reuniones sean más participativas y efectivas.