Miércoles 21 de Octubre de 2020

Las cinco C: cómo predecir el éxito del liderazgo corporativo

Es posible desarrollar una metodología ejecutiva específica evaluando lo que ha hecho, lo que puede hacer, dónde puede hacerlo mejor y hacia dónde puede orientarse para un mayor rendimiento

Las cinco C: cómo predecir el éxito del liderazgo corporativo
viernes 09 de octubre de 2020
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redecir con precisión qué ejecutivos tendrán éxito en un rol de liderazgo es algo crítico para la mayoría de las organizaciones, sobre todo después de la crisis sanitaria, económica y social que ha sacudido al mundo entero.

En general, los ejecutivos de alto nivel se destacan por sus capacidades, experiencia y efectividad al influir en los demás. Los enfoques de evaluación tradicionales no resultan útiles en la práctica para proyectar el éxito de un líder porque no están diseñadas para predecir si un individuo tiene la capacidad de extenderse más allá de sus capacidades actuales para crecer con éxito en un nuevo rol, y hasta cambiar individualmente y a la organización.

Para solucionar esta problemática es necesario desarrollar una nueva visión sobre el papel del liderazgo en las organizaciones y sobre cómo seleccionar y desarrollar a los líderes capaces de hacer un impacto positivo duradero.

Qué tan bien se desempeñará un líder está relacionado, en gran parte, con qué tan bien se alinean sus capacidades. Un gran liderazgo es el que crea condiciones para el éxito de una organización, es decir, el que actúa para obtener resultados esperados en base al contexto, cada vez más volátil y cambiante, en el cual se desempeña.

Muchos líderes no reconocen dos realidades críticas: una es que los elementos de liderazgo más poderosos y duraderos son menos visibles y, por tanto, más difíciles de analizar; la otra es que estos diversos elementos de liderazgo deben abordarse de manera integral y conectarse a través de un modelo de liderazgo unificador que le permita a cualquier organización adaptarse a los cambios y desarrollar a sus ejecutivos de una manera coordinada y permanente.

En base a esta realidad, podemos identificar entonces las características que pueden predecir el éxito de una persona para actuar en un cargo senior, a las que denominaremos “las 5 C”. Cuatro de ellas son propias del líder como individuo, mientras que la quinta se refiere a la relación de éste con la organización.

 

Las 5 C

1- Carrera. Las experiencias y los conocimientos profesionales son la forma más visible y accesible de evaluar si un individuo puede desempeñar un puesto determinado.

2- Competencias. Estas habilidades son fuertes predictores del rendimiento futuro, pero sobre un rol y contexto determinado. Describen cómo un líder obtuvo resultados a través de distintos roles que debió cumplir y contextos a los que se ha enfrentado en el pasado.

3- Capacidad. Es un indicador intrínseco del potencial que predice cuán lejos y rápido puede adaptarse y crecer una persona, lo que resulta clave para el éxito en roles complejos o situaciones ambiguas.

Esta capacidad puede evaluarse en base a tres dimensiones: pensamiento crítico y conceptual –cuestionar supuestos, anticipar consecuencias, juzgar el valor de las acciones–, conciencia interpersonal y social –reconocer y responder a estados emocionales, anticipando reacciones a una situación–, y la autoevaluación –aceptar nueva información, compararla con la información existente y tomar medidas al respecto–.

4- Carácter. Las preferencias, las motivaciones y el estilo personal que determinan por qué las personas hacen lo que hacen.

5- Compatibilidad. Se trata de qué tan bien se alinean los atributos del líder con el contexto, la cultura de la organización y con los resultados esperados. La cultura de una organización puede apoyar o debilitar su estrategia comercial. Lo mismo ocurre en relación a sus liderazgos, quienes deben encajar y adaptarse a ella y, potencialmente, ser capaces de moldearla.

 

Metodología ejecutiva

Entrelazando y analizando todos estos conceptos es posible desarrollar una metodología ejecutiva específica que analice el pasado, la competencia actual y el potencial futuro de una persona, evaluándola sobre lo que ha hecho, lo que puede hacer, dónde puede hacerlo mejor y hacia dónde puede orientarse para su mayor rendimiento en el mediano y largo plazo.

Una evaluación sobre estas dimensiones permite predecir no solo la velocidad de promoción para los altos ejecutivos, sino también el desempeño de un CEO dos años después de que asuma el cargo.

Solo de esta forma es posible tener una visión integral de los ejecutivos, ayudando a las personas y a las organizaciones a encontrar y alcanzar su mejor destino. Para lograrlo sólo se necesita tomar una decisión: priorizar la selección y el desarrollo de los líderes a través de perspectivas que los habiliten para el presente y, especialmente, para el futuro.