El gran desafío de las empresas familiares: la comunicación

Las empresas familiares tienen el gran desafío de la comunicación: como premisa, no deben confundir el diálogo de una típica sobremesa luego de un almuerzo familiar con la de una reunión de directorio

El gran desafío de las empresas familiares: la comunicación
jueves 09 de agosto de 2018

Según la consultora en empresas de familia, Cinthia Kaplun, las reuniones fortalecen a la compañía y a la familia: “Una comunicación fluida entre los miembros accionistas de la familia en el ámbito de la empresa puede resultar muy provechoso para el futuro de la misma, así como también encuentros informales entre esos mismos integrantes permiten mantener la familia unida”, resaltó.

En las reuniones de directorio, la comunicación suele ser formal y se mantiene una agenda donde se suelen repasar los aspectos económicos y financieros de la empresa. No obstante, no es el único canal de comunicación para los miembros. A modo de ejemplo, Julián Cohen CEO del grupo financiero Cohen S.A, señaló que, cuando trabajaba en Londres para el banco Merrill Lynch, las visitas de sus padres servían para recorrer la ciudad y, durante la caminata, discutir temas concernientes al futuro de la compañía. En tono informal, se podía trazar la visión de la empresa, indicó Cohen.

Según Kaplun, estadísticamente, mantener reuniones familiares positivas y seguras a nivel metodológico, incrementa en un 35% la esperanza de supervivencia de la empresa, principalmente desde la generación posterior a la fundadora. “Cuando una familia empresaria acepta poner en marcha el recurso de reunirse recurrentemente, surgen algunos temas de procedimiento básico que deben ser tenidos en cuenta, a saber: participantes objetivo, frecuencia, espacio físico, temáticas y seguimiento”, puntualizó la consultora.

La definición de participantes implica la selección de los miembros familiares que ocupan posiciones en la empresa; el planteo de objetivos significa, primero, diferenciar las reuniones de directorio con la sobremesa familiar y, luego, definir las metas; la elección del espacio físico puede ir desde la oficina hasta un restaurant o el hogar de alguno de los miembros; finalmente, la elección de las temáticas variará de acuerdo a la situación y las necesidades de la empresa al momento de la reunión.

La gerente general de la empresa familiar de purificadores de agua, Dvigi, Gisella Djenderdjian, comentó que cuando cambiaron los roles de los miembros accionistas dentro de la empresa, lo primero que hicieron fue dialogar sobre los valores que unen a la familia: “El amor fue un punto de encuentro”, expresó.  A partir de allí, sostuvo, cada uno comenzó a desarrollar el rol que le correspondía, lo cual contribuyó a la efectividad de la comunicación y a la profesionalización de los miembros accionistas, lo que luego se transmitió al resto del equipo.

Tal como indicó Kaplun, al reunirse como familia empresaria, los integrantes comienzan a actuar “sobre la base de valores muy profundos y compartidos, a aprender a compartir y a considerar la empresa familiar como un verdadero instrumento testimonial y no simplemente como un patrimonio del que cada uno tiene su propia porción de manera solitaria”.

En Cohen S.A, las reuniones del comité ejecutivo se realizan todos los lunes; allí los directores de la compañía se reúnen para repasar la agenda de la semana y analizar los pasos siguientes. En tanto, el directorio se reúne dos veces al mes, en cuyos encuentros se evalúan los resultados económico-financieros y la actividad bursátil (que representa la mayor parte del negocio de la compañía). Finalmente, cada dos o tres meses, se realizan reuniones de estrategia, fuera de la oficina, para pensar la empresa a largo plazo.

En tanto, en Dvigi, las reuniones de directorio se realizan mensualmente, mientras los gerentes se reúnen cada quince días. Según sostuvo Djenderedjian, en la familia están claros los límites de conversación: en la oficina no se habla de ocio y en las reuniones familiares no se habla de trabajo. En esa línea, sostuvo que “la comunicación hace las bases de la operatividad de una empresa. Si no existe un diálogo fluido y eficiente entre los distintos ejecutivos, se pierde visión, se va más lento y hasta se puede llegar a descarrilar la compañía”.