Lunes 18 de Enero de 2021

China y sus empresarios, una historia de desencuentros

El gobierno mandarín es sospechado de disciplinamiento al sector privado

China y sus empresarios, una historia de desencuentros
martes 01 de diciembre de 2020
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os empresarios chinos desconfían del presidente Xi Jinping. El gobierno asiático es denunciado por impulsar una campaña para influenciar al sector privado de ese país. El rol del Partido Comunista y el intento del Estado para recuperar la confianza de los magnates.

En los últimos años, el objetivo del Partido Comunista de China fue mantener a las grandes empresas bajo control. En esta línea, el gobierno ha intervenido sistemáticamente en los negocios, sometiendo a los líderes de conglomerados financieros a poner en la mira a las compañías tecnológicas, empresas con una gran expansión e influencia en la vida cotidiana y la opinión de la población china. Cabe destacar que seis de las veinte empresas chinas más importantes que cotizan en bolsa son firmas tecnológicas.

Por su parte, el presidente de China, Xi Jinping, niega terminantemente las acusaciones y aduce falsos rumores respecto al rol del Partido Comunista para condicionar al sector privado. Lo cierto es que se trata de una historia problemática desde el inicio de su presidencia en 2013, cuando el mandatario se encontró con un sistema corporativo endeudado y salpicado por la corrupción. A partir de entonces, Xi Jinping fue generando más desconfianza entre los empresarios luego de una exitosa campaña para investigar inversiones riesgosas en el extranjero por parte de los magnates.

 

Un racconto de las intervenciones

La primera intervención en el sector comenzó con la sorpresiva suspensión por parte de los entes reguladores del lanzamiento inicial de acciones de Ant, la empresa tecnológica más grande de China, por una suma de US$37.000 millones. Si bien esta acción fue interpretada en su momento como un mensaje a su fundador, Jack Ma, por su crítica a los bancos estatales, fue una clara señal de la verdaderas intenciones del gobierno chino para con la industria tecnológica de ese país.

La nueva normativa permitirá la aplicación de controles antimonopolio a firmas de Internet y comercio electrónico, y apunta a controlar los movimientos de estas empresas para obtener capital en el extranjero. En este sentido, las nuevas medidas establecen la solicitud de un pedido de aprobación previo para tales operaciones.

A esto se le suma la desinversión de activos de los privados como consecuencia de la presión del Gobierno; se trata de una sutil pero creciente influencia del Partido Comunista sobre las firmas privadas. En este caso, bajo una estrategia denominada “construcción partidaria”, se les “sugiere” a las firmas que impulsen comités partidarios y los introduzcan en sus estatutos corporativos para que puedan opinar sobre las decisiones corporativas.

En la misma línea, Ye Qing, vicepresidente de la Federación de Industria y Comercio, solicitó a los grupos privados que establezcan departamentos de recursos humanos y unidades de control conducidos por el Partido Comunista.

Este conjunto de condiciones representa una amenaza inmediata para los gigantes tecnológicos chinos, generando una fuerte tensión entre el Partido Comunista y los empresarios.