Martes 26 de Mayo de 2020

Cinco tipos de líderes en el mundo laboral actual

La persona que encabeza equipos de trabajos tiene una fuerte incidencia en los miembros supeditados y en los resultados obtenidos

Cinco tipos de líderes en el mundo laboral actual
lunes 21 de octubre de 2019

En un mundo laboral cambiante, lo que más parece mantener su nivel de importancia es la transparencia, la conectividad general, el cuidado de las personas y el sentido. En resumen, el “potencial humano” es lo más valorado, con la imparcialidad como eje, y las empresas que son más inclusivas ganan, ya sea a mediano o largo plazo. Ha sido comprobado numerosas veces que lograr estos lineamientos depende de cómo se trata a las personas: cuando los líderes son más inclusivos, más inspiradores y se ocupan de gestionar a sus colaboradores, se genera un impacto directo en la fidelización del talento, la innovación y los resultados del negocio.

En relación con la performatividad de sus líderes, solo el 15% de los 1.000 millones de empleados en relación de dependencia en el mundo se sienten involucrados en su trabajo. En relación con esto, Great Place to Work realizó una investigación que incluyó una muestra de 75.000 empleados y más de 10.000 líderes de Estados Unidos, a partir de la cual se identificaron cinco niveles de liderazgo diferenciados.

En un primer nivel se encuentra el líder accidental, que no parece ser consciente del impacto que tiene sobre los demás, en general porque nunca se propuso estar en esa posición. En consecuencia, no se le dio la formación necesaria para liderar y le faltan las dotes sociales que un líder necesita para inspirar y motivar. Los empleados encuentran que trabajar para un líder accidental es desmoralizante, circunstancia que afecta su productividad, trabajo en equipo y rotación: cerca del 70% de las personas que trabajan con este tipo de líderes no tienen una experiencia consistentemente positiva en el trabajo.

El líder imprescindible posicionado en el segundo nivel, se caracteriza por los cambios constantes y una consecuente falta de apoyo activo a su equipo. A menudo tiene favoritismo y lleva  a problemas de comunicación, creando un ambiente de incertidumbre en el que las personas no saben si pueden contar con sus compañeros. Cerca del 50% de los empleados que trabajan para este tipo de líder suelen sentir ambivalencia o sentimientos negativos sobre su trabajo.

En el tercer nivel, el líder transaccional es aquel que valora más que nada el cumplimiento de objetivos. Si bien son buenos en lo que hacen, no son muy carismáticos y suelen aferrarse a viejos hábitos y patrones. Un poco más del 60% de las personas cuyo jefe es un líder transaccional se sienten bien con su trabajo, pero como estos gerentes no siempre apoyan las ideas que salen de la norma, la probabilidad de que estos equipos sean innovadores es un 25% menor que aquellos bajo líderes de niveles superiores.

Los buenos líderes del nivel 4 son consistentes, inclusivos y honestos. Comunican claramente lo que esperan de las personas, entienden que los errores ocurren y que las personas tienen una vida fuera del trabajo. Por otro lado, suelen sentir que la responsabilidad de alcanzar los objetivos recae en ellos y no en su equipo.

Finalmente, el líder para todos logra en este último nivel que los empleados sientan que se tiene en cuenta lo mejor para ellos. Del mismo modo, prefiere dejar que los protagonistas sean los demás, liderando desde atrás. Trata a todas las personas con dignidad, sin importar su puesto, no controla excesivamente, le gusta la autonomía y la justicia, y está abierto a las opiniones. Además, obtiene resultados notables y los empleados dirigidos por él son tres veces mejor en innovar y trabajar a un ritmo ágil y rápido, en comparación con las personas que trabajan para líderes en el nivel más bajo.