Lunes 06 de Abril de 2020

Siete actos que deberías evitar si querés hacer una buena campaña de marketing digital

No arriesgarse, fallar en la ejecución, priorizar los resultados, perder la identidad y no abrirse a otras disciplinas, son algunos de los errores más habituales que cometen los empresarios

Siete actos que deberías evitar si querés hacer una buena campaña de marketing digital
miércoles 16 de octubre de 2019

Desde el boom que se generó en la década del 2000, las principales empresas del mundo nunca dejaron de recurrir a los últimos avances tecnológicos a la hora de imponer sus productos o atraer nuevos clientes. Debido a que el marketing digital es una herramienta que cada vez le aporta más condimentos a las marcas, no es de extrañar que las compañías implementen diferentes planes 2.0 para posicionarse.

No obstante, el presidente de Interact –una asociación de agencias digitales que agrupa a más de setenta firmas–, Gustavo Buchbinder, asegura que al momento de poner manos a la obra, muchos ejecutivos suelen cometer errores claves que terminan provocando que sus ideas no lleguen a buen puerto.

Para que no te pase y puedas desarrollar una estrategia exitosa, Buchbinder, quien también es vicepresidente de la Interactive Advertising Bureu (IAB) y en 1997 fundó WebAr, hizo referencia a siete fallos comunes donde suelen caer las empresas:

1) No arriesgar. Arriesgarse por algo en lo que uno cree es muy difícil; sin embargo, quienes conocen sobre economía digital saben que los negocios experimentan cambios constantes. Hace varios años, las principales estrategias de las agencias de marketing digital estaban orientadas en desarrollar sitios webs atractivos que fidelicen clientes. Hoy en día, la clave está en implementar diversas iniciativas a través de las redes sociales y es casi imposible tener noción acerca de qué medio será más relevante para el público con el paso del tiempo.

Ante este panorama, la renovación constante, la obligación de no quedarse con una sola idea y llevar a cabo pruebas de ensayo y error, parece ser la gran consigna.

“Nadie sabe cómo va a ser el futuro, por eso es fundamental destinar un 80% del presupuesto a lo que el negocio asegura. El otro 20%, debería ser usado para invertir en productos o servicios nuevos que aún no se sabe si serán o no útiles”, explicó el profesional.

2) No analizar los cambios del mercado. Como es casi imposible saber hacia dónde va el mercado digital, es recomendable formarse en diversos aspectos con la premisa de que nadie puede estar seguro cómo surgirá el próximo servicio online que atraerá millones de clientes.

“En nuestra agencia fomentamos todo lo relacionado con la formación y el estudio. Tratamos de que la gente que trabaja con nosotros incorpore nuevos conocimientos continuamente”, detalló.

3) Desanimarse fácilmente. Vivimos en tiempos donde emprender está muy de moda; por este motivo, muchos ejecutivos justifican el no arriesgarse por miedo al fracaso. Cuando algo no sale como se quiere, muy pocos son capaces de asumir las responsabilidades del revés. Sin embargo, la mayoría de los especialistas asegura que no hay que dejarse llevar por las derrotas y el desánimo ante un escenario adverso.

“Aunque no sea fácil, lo ideal es trabajar con clientes a los que les guste rodearse de gente inquieta y que –llegado el caso– valoren los desaciertos. Analizar si una campaña tuvo un buen rendimiento lo puede hacer cualquiera. Ahora bien, encontrar a alguien que nos ayude a entender por qué algo no salió bien para poder corregirlo es mucho más complicado”, insinuó Buchbinder.

4) Malograr la ejecución. Al momento de pensar una campaña o planificar el lanzamiento de un nuevo producto, todas las ideas servidas en la mesa pueden ser buenísimas; no obstante, si la ejecución es mala, los resultados no van a ser los esperados.

“Una buena ejecución es clave y no se trata de algo exclusivo del marketing digital. Cuando Graham Bell patentó el telégrafo, otra persona estaba tratando de hacer lo mismo con un invento muy similar. Lo que diferenció la creación de Bell fue que su implementación fue mucho mejor”, ejemplificó.

5) Priorizar los resultados. Según varios especialistas, es muy peligroso aferrarse a los resultados, ya que impiden ver más allá y desarrollar nuevos planes estratégicos. “No pensar a largo plazo supone un gran riesgo, porque se termina priorizando la performance sobre la identidad de la marca. Con la aparición del big data existe la tentación por hacer análisis cuantitativos y desechar todo lo que es cualitativo. No hay que confiar en exceso en los datos”, puntualizó.

6) Perder el ADN. Entre las principales desventajas de los avances tecnológicos, está la falta de diferenciación. En un mundo cada vez más globalizado, es muy difícil diferenciarse del resto, aunque esto termina siendo un aspecto fundamental para determinar el éxito de una empresa o producto.

“El mejor ejemplo de cómo el futuro pasa por la diferenciación es lo que pasa en las noticias: los diarios más exitosos, como The New York Times o The Guardian, son aquellos que nunca perdieron su identidad”, reveló.

7) No probar en otros campos. Pensar que alguien que se destaca en determinado campo no puede ser útil en otro es un prejuicio que hay que desterrar. Según Buchbinder, existen numerosos casos que demuestran lo contrario, debido a que sumar talento de otras áreas expande el desarrollo y fomenta el surgimiento de nuevas ideas y proyectos.