Domingo 05 de Abril de 2020

Consejos para ser un emprendedor después de los cuarenta

Comenzar un emprendimiento personal ya no es algo exclusivo de los jóvenes; cada vez son más las personas que a mayor edad optan por lanzarse a la aventura y establecer su propio negocio

Consejos para ser un emprendedor después de los cuarenta
martes 17 de septiembre de 2019

Si bien a la aventura de emprender comúnmente se la asocia con las generaciones jóvenes, en el último tiempo estuvo ocurriendo un fenómeno inusual que asegura que cada vez son más las personas mayores que deciden salir de su zona de confort y lanzar su propio negocio. Sea por deseo personal o por cambiar la rutina después de años en una misma empresa, los ejemplos de casos exitosos son infinitos. Probablemente se deba a que la experiencia adquirida con anterioridad termina resultando clave a la hora de establecer un comercio de manera independiente.

La lista de emprendedores mayores de cuarenta años incluye personalidades como Harland Sanders (65), fundador de la cadena de pollo frito Kentucky Fried Chicken (KFC); John Stith Pemberton (55), inventor de la Coca-Cola; o Arianna Huffington (54), creadora del periódico “The Huffington Post”; lo que marca que el prejuicio de que solo los jóvenes pueden salir a emprender está más que olvidado.

Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), un consorcio de investigación académica que recopila datos sobre la actividad emprendedora en todo el mundo, la proporción más importante de emprendedores tiene entre 25 y 44 años. En la Argentina, donde se manejan estadísticas similares, la entidad denominada Tasa de Actividad Emprendedora en Etapa Temprana (TEA) es la que se encarga de llevar estos registros.

La directora de la entidad local, Silvia Torres Carbonell, afirma que desde 2007 la composición etaria de la TEA fue variando considerablemente mostrando un crecimiento notable en el segmento que va de los 45 a 65 años.

Como el perfil de los emprendedores de más de cuarenta está vinculado con los motivos de su decisión de emprender, el director ejecutivo de la Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA), Daniel Tricarico, relata que existe una heterogeneidad entre quienes buscan reinventarse por mérito propio, así como entre quienes adquirieron una base tecnológica previa que les allanó el camino para independizarse.

En relación al género, la experta en Capital Humano, Consuelo Summers, resume que aunque no existan cifras exactas, se podría confirmar que el porcentaje de mujeres es mayor, ya que para ellas emprender es una buena alternativa para compatibilizar las exigencias del trabajo y la casa.

En base a la frase “el conocimiento es poder”, los especialistas sostienen que en oportunidades los emprendedores de más de cuarenta se dirigen hacia espacios que conocen o donde se desempeñaron previamente. La directora ejecutiva de INICIA, Alejandra Méndez, constata que quienes buscan iniciar su primera experiencia emprendedora tratarán desplegar conocimientos que traen consigo.

“Definir los sectores en los que desarrolla la actividad emprendedora en cada economía es clave para entender el perfil y la complejidad de estas personas. Por ejemplo, el segmento ABC1 de mayores de cuarenta tiene una mayor incidencia en el sector de los servicios profesionales, financieros, economía del conocimiento o tecnología. En cambio, los emprendedores que arrancan por necesidad, que pertenecen a sectores de menor desarrollo económico y social, presentan una tasa mayor en lo que refiere a servicios al consumidor, minoristas y mayoristas”, engloba.

 

La edad no es barrera

- En apenas seis meses, el licenciado en Administración de Empresas Tito Loizeau, se dio cuenta que no estaba preparado para trabajar en relación de dependencia y que iniciar su propio negocio era el camino a seguir. Así fue como al cabo de 25 años originó más de diez emprendimientos entre cines, fábricas de sillones y jugueterías.

“Creo que hay un momento exacto para emprender. Casi todas las personas que trabajan, en algún momento de su vida, van a terminar emprendiendo. Ya sea por vocación o necesidad. No sirve de nada trabajar en algo que no te apasione, el éxito está en marcar la diferencia y mostrar actitud”, señala el hombre, quien a lo largo de su carrera empleó a más de 800 personas y se asoció con más de 60 instituciones.

- La historia de Alejandro Cosentino, quien creó Afluenta a los 48 años, transcurre en un escenario totalmente diverso, ya que tomó la decisión de emprender luego de haber ocupado altos cargos en grandes compañías.

“Cuando uno está apasionado por algo y cree que le va a dar oportunidades, hay que contactar a las personas indicadas para llevar adelante nuestras ideas. Ser emprendedor me ayudó a ser 100% perseverante, a no perder la fe y me puso el reto de ser paciente: entendí finalmente que los tiempos de los otros no siempre son los de uno”, cuenta el líder de la empresa de la industria tecnológica que ofrece finanzas colaborativas en Argentina, México y Perú.

- Eduardo Iglesias, fundador de eColón, la primera aseguradora digital con sede en nuestro país, trabajó desde los diez años cuando se inició en el negocio de las artesanías en compañía de su hermano.

“Si bien pasé por grandes firmas, el emprendedurismo nunca se fue de mi sangre. Emprender implica vencer el miedo al fracaso y estar dispuesto a hacer grandes sacrificios. La vida del emprendedor es muy distinta a la corporativa, donde constantemente hay que estar superándose, innovando y generando valor para todos”, explica.

- Con la experiencia a su favor, cerca de sus cincuenta y con más de treinta años en el mundo corporativo, Leo Lijtmaer y Matías D’Attelis crearon BEON, una empresa de e-commerce made in Argentina.

“Sentí que había una buena posibilidad de aprovechar lo que aprendí a lo largo de tantos años para ayudar a otros y que el network que había construido en Latinoamérica me podía servir a arrancar. Empezar un emprendimiento de cero implica ocuparse de todo: de las cuestiones legales e impositivas y los recursos humanos. Es un proceso divertido que te brinda la posibilidad de ampliar tus conocimientos, aunque al mismo tiempo puede llegar a ser estresante. De alguna manera, hay que convertir la edad en un activo sobre el cual apalancarse para aumentar las probabilidades de éxito”, recomienda Lijtmaer.