Sábado 22 de Febrero de 2020

Esquel: la fábrica china donde trabajan humanos y robots

Debido al alza de los salarios, muchas empresas apuestan a la automatización para mantenerse competitivas y reducir costos

Esquel: la fábrica china donde trabajan humanos y robots
domingo 20 de enero de 2019

A lo largo de los últimos años, muchas empresas chinas tomaron la decisión de apostar fuertemente por la automatización para mantenerse competitivas en el mercado mundial y reducir costos a causa de la suba de los salarios de sus empleados. En 2017, la instalación de robots industriales aumentó en un 59% en el país asiático, llegando a los 138 mil, lo que constituye un número superior al que representan en Europa y Estados Unidos en conjunto. Al tiempo que se está reduciendo la política denominada “Made in China”, el gobierno local invierte una importante cantidad de dinero para ayudar a equipar a las industrias manufactureras para que pueda crecer la revolución de los robots y la Inteligencia Artificial (IA).

La fábrica más grande que la firma textil Esquel tiene en la ciudad de Foshan (Guangdong), es una de las que más robots tiene en su staff. Aquí, el número de máquinas –que se encargan de emprolijar cuellos o planchar plaquetas– supera notablemente al de trabajadores. Los dispositivos se ocupan de realizar trabajos muy precisos, como asegurarse de que los botones de las camisas tengan grabado el símbolo de la marca. Asimismo, cámaras israelíes, adaptadas de dispositivos militares, usan IA para hallar fallas en las telas.

Si bien por causa del avance tecnológico muchos trabajadores fueron desplazados, la productividad mejoró, por lo que las ganancias se mantuvieron estables a pesar de que el salario promedio mensual se triplicó, llegando a los 4.500 yuanes, que corresponden a 650 dólares. Aunque en un principio los empleados no recibieron con buenos ojos a los telares automatizados, en la actualidad muchos incluso participan en su diseño.

En Esquel, está el caso de la “hermana Yan”, quien comenzó a trabajar en la fábrica a los 21 años. Como le preocupaba la mala calidad de algunas prendas cosidas a mano, ayudó a los ingenieros a crear mecanismos que faciliten el trabajo. Hoy, es una alta ejecutiva que, junto con el “hermano Ming”, el jefe de ingenieros, comparte el crédito de varias patentes industriales.

Con la automatización, se espera que Esquel pueda afrontar de otra manera el enfrentamiento comercial que mantiene con los Estados Unidos. Marjorie Yang, su presidenta, detalla la inversión de dos mil millones de yuanes en la construcción de una nueva fábrica en Guilin, en la región autónoma Zhuang de Guangxi, que incluye una división de hilado de la más alta tecnología.

Existen dos factores que alientan a los manufactureros chinos a mantenerse leales a su mercado: por un lado, están sus dimensiones, en tanto que por otro aparece la capacidad de los robots. Según el economista Willy Shih, de la Harvard Business School, las dimensiones del mercado aseguran que se puedan practicar y refinar los procesos a una escala que les permite bajar costos permanentemente, mientras que hay tanto conocimiento incorporado a las máquinas de herramienta que China podría crear rápidamente productos que antes hubieran tardado generaciones en desarrollarse.

Si se toma como referencia el ejemplo de Esquel, las compañías chinas pueden usar sus oportunidades para hacerse más eficientes, lo que a la larga haría más resistente a la economía del país en general.