Viernes 17 de Enero de 2020
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Epichloë occultans: un hongo que afecta la alimentación de las vacas

Estudios confirmaron que la presencia de este hongo condicionaría la elección de los bovinos al comer

Epichloë occultans: un hongo que afecta la alimentación de las vacas
miércoles 08 de enero de 2020

En la región pampeana se detectó que la presencia de un hongo en el raigrás anual condicionaría la elección de las vacas al alimentarse en invierno. Si bien no es tóxico para el ganado, investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) señalaron que los bovinos comieron hasta un 25% más del raigrás libre de este organismo, denominado científicamente Epichloë occultans.

María Semmartin, docente de la cátedra de Ecología de la FAUBA, sostiene que una serie de factores puede influir a la hora de que una vaca se incline por un alimento por sobre otro, como el tamaño del bocado, la altura de las plantas o el pastizal. Aun así, el objetivo es determinar si la presencia de este hongo endófito desalienta el consumo vacuno. “Sabíamos que esto ocurría con ratones e insectos, pero no con el ganado, ya que este pasto no les resulta venenoso. Conocerlo sería fundamental para la producción ganadera, porque el raigrás anual, o Lolium multiflorum, es la forrajera que más se usa para salvar el bache invernal del forraje, en el cual la producción de pasto es muy baja, sobre todo cuando este endófito está presente en la mayoría de las plantas”, declaró.

En un estudio que realizó en conjunto con un grupo de colaboradores, Semmartin, quien además es investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), determinó que a lo largo de 10 minutos los novillos prefirieron el raigrás sin endófito por sobre el contaminado, lo cual causó una gran preocupación. “Si los animales solo disponen de este recurso forrajero para pasar el invierno, podría suceder que la presencia o no del endófito en el pasto afecte la alimentación del ganado”, advirtió.

Además, con la ayuda del ingeniero agrónomo José de Battista y su equipo, se realizaron tres experimentos en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Concepción del Uruguay para calcular el rol de la infección con hongos sobre la preferencia de los animales. El primero se hizo para delimitar los efectos de la estructura del canopeo y las características nutricionales del forraje, para esto, se abasteció a los novillos con parches cultivados con raigrás con diferentes niveles de infección. Los otros dos, se realizaron para analizar el impacto de los estímulos sensoriales del raigrás anual sobre la preferencia. Aquí, se les convidó raigrás de esos parches, cortado y en bateas.

“En los tres, los animales tuvieron a su disposición raigrás con distintas proporciones de plantas con endófitos, desde 0 hasta 95%. Para todos los casos verificamos que los novillos siempre consumían más el raigrás con menor infección, y que esa inclinación no se asoció ni a cambios en la biomasa de plantas, ni al contenido de proteína o fibra, ni a la producción de compuestos volátiles. Lo que los disuadió fue la presencia del hongo”, reveló Semmartin.

Asimismo, se llegó a la conclusión de que la mayoría de las plantas del raigrás que se encontraron en el campo viven en simbiosis con el hongo y que es muy común que hasta el 100% estén infectadas o asociadas. Sobre esto, Mariana Omacini, docente de la Cátedra de Ecología de la FAUBA y coautora de la investigación, detalló que este vínculo beneficia a ambos organismos, debido a que el raigrás anual le da al endófito la posibilidad de perpetuarse por medio de las semillas, al tiempo que los alcaloides del hongo les confieren a las plantas ventajas como la capacidad de repeler insectos herbívoros. “Los alcaloides que producen plantas con Epichloë occultans no son tóxicos, lo que nos hace pensar que el ganado no discrimina entre plantas sanas e infectadas. Tras este experimento, notamos que las vacas prefieren los que no tienen al hongo, por lo que consideramos que esta selección podría ayudar a explicar los porcentajes tan altos de infección en el campo”, opinó.

De ahora en más, la meta estará guiada en determinar de qué forma el endófito del raigrás anual genera el efecto disuasivo sobre el consumo animal, provocando que los animales coman menos. Por el momento, se descartó que el olor provocado por el hongo, que existe y se puede localizar con aparatos especiales, sea la causa de esta preferencia.

“Sería primordial diseñar nuevos ensayos para identificar cuál es la señal ‘misteriosa’ que emite el raigrás infectado y qué hace que las vacas escojan las plantas sin el hongo. Debemos profundizar los estudios, ya que no sabemos qué cantidad de ese olor a endófito se necesita para gatillar el efecto desalentador del consumo del herbívoro, cuánto tiempo de exposición cambia el comportamiento de los animales o qué condiciones modifican la emisión. En eso estamos trabajando con la docente de la cátedra de Química de las Biomoléculas de la FAUBA y profesional del INTA, Patricia Fernández. Esperamos tener respuestas en breve”, concluyó Omacini.