Viernes 25 de Septiembre de 2020
Fate

Los Miroglio: una familia que lidera el avance del agro argentino

Cincuenta años después de haberse iniciado en el sector con una pequeña granja en San Andrés de Giles, hoy la empresa está a cargo de la tercera generación

Los Miroglio: una familia que lidera el avance del agro argentino
lunes 14 de septiembre de 2020
V

aliéndose de la asignación inteligente de cada recurso, la constancia en el trabajo de equipo y el fuerte compromiso en la tarea de cada uno de sus integrantes, una familia hace agricultura de manera exitosa en plena Pampa Ondulada, en la localidad bonaerense de San Andrés de Giles.

“Aplicamos tecnología moderna que nos cambia la manera de trabajar”, afirma Gustavo Miroglio, quien desde 1983 se dedica de lleno a las tareas de la producción. “Como siempre hemos sido muy inquietos hurgando entre lo posible para renovar ideas y procesos, en 1987 transformamos la primera sembradora convencional en una máquina para siembra directa: una Migra de cinco surcos a la que le trabamos los cuerpos y sembramos las dos primeras hectáreas en directa. En esa época, la directa acá en la zona no existía. Era muy extraño ver ese modo de siembra jamás pensada en los alrededores”, explica Gustavo.

No obstante, el origen de esta empresa familiar se remonta a 1969, cuando el papá de Gustavo inició su granja avícola con muy pocos pollos. El trabajo comenzó en familia: Rubens (padre de Gustavo), su esposa Marta, su cuñada Raquel y sus dos hijos, Adrián y Gustavo. Los mayores eran docentes y los niños alumnos de primaria, y a la mañana todos iban a la escuela por sus actividades. A la tarde, construían ese sueño familiar en la granja, cada uno poniendo todas sus fuerzas y dedicación.

“Fuimos creciendo hasta que en 1983 comenzamos la actividad agrícola con las primeras hectáreas. Obviamente en labranza convencional, con tractores muy antiguos, con un Fahr 66 modelo 68 y herramientas muy elementales”, recuerda Gustavo.

“Siempre muy atraídos por los cultivos y sus alternativas de manejo, asistimos a numerosos cursos y fui socio de Aapresid muchos años, desde 1985 cuando éramos muy pocos en la asociación. En 1986 nos casamos con Alejandra, mi compañera leal de toda la vida, conformamos la familia con cuatro hijos y la nueva generación fue creciendo y viviendo cada momento siempre unidos, acompañando con mucha fuerza y empuje en la tarea agrícola”, cuenta.

El desarrollo fue el resultado de constantes pruebas, errores y correcciones. Un ejemplo fue aquella soja en directa inédita de la zona, con mucha incertidumbre y sin los herbicidas necesarios, cuando se escardillaba, se aporcaba y se hacía todo tipo de movimientos de suelo.

“Si bien nos consideramos privilegiados por una ubicación cercana a puertos y a la gran ciudad, carecemos de suelos homogéneos. Desde el punto de vista agronómico, rotamos los cultivos en una secuencia próxima al 33% de cada cultivo –trigo, soja y maíz–, buscando la sostenibilidad de toda nuestra actividad”, detalla Miroglio.

Después de una visita a Sudáfrica, Gustavo encontró trigos sembrados a 40 centímetros entre hileras, con una densidad de siembra de 30 kg/ha y con plantas de 30 macollos. Y también maíces a 2,20 m de distancia entre líneas, con 20 a 25 mil plantas por hectárea, con macollos fértiles y más de 10 espigas por planta de maíz. “Partiendo de un kilo de semilla, a los cinco años cosechamos 700 toneladas de trigo de origen sudafricano. En cada cosecha estábamos a la par de la mejor variedad de la época, con rindes de 5.000 kg/ha, sin los fungicidas que tenemos en la actualidad”, recuerda Gustavo, y agrega que también sembró maíz blanco de Pannar con 1,40 m entre hileras y 37.000 plantas a cosecha. “Nos anticipamos a la llegada a nuestro país de aquel semillero y sacamos ventaja del 5% en rinde a los materiales de punta”, afirma.

A medida que pasaron los años, sus hijos Gustavo y Aquiles fueron sumándose a la actividad en la parte de producción. Por su parte, Antonela, veterinaria de profesión, empuja en la administración, igual que Catalina, pronta a licenciarse en Administración de Empresas. Alejandra, esposa y madre, brinda la contención fundamental del grupo familiar.

“Todos los días, los integrantes de la empresa, empleados y grupo familiar, trabajan mancomunadamente en pos de conseguir nuevos logros. Apostamos a seguir en ese camino porque creemos en nuestra Argentina, que tiene todas las condiciones para producir alimentos para más de 400 millones de personas. El productor argentino es absolutamente reconocido en el mundo por su eficiencia productiva”, concluyó.