Jueves 21 de Noviembre de 2019
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Buena alimentación: clave para evitar problemas reproductivos

En momentos de restricción nutricional, las vacas en gestación sufren pérdidas de peso que pueden llegar a impactar tanto en ellas como en el futuro ternero

Buena alimentación: clave para evitar problemas reproductivos
viernes 08 de noviembre de 2019

Durante el período de restricción nutricional –otoño e invierno-, las vacas suelen perder entre el 15 y el 20% de su Peso Vivo (PV), sin que se vea afectado ningún parámetro, ni en ella ni en el futuro ternero. Sin embargo, esa pérdida provoca varios problemas reproductivos: partos distócicos, atraso para volver a quedar preñada y menor producción de leche; así como productivos: terneros de menor peso al nacer y al destete, menor desarrollo de los huesos (terneros más pequeños) y baja ganancia de volumen.

Entre los efectos más importantes sobre el ternero antes de nacer están el número de fibras musculares, que se definen entre el segundo y el octavo mes de gestación; y el de células grasas, que se determinan sobre la mitad de la gestación. Posterior al nacimiento, no se incrementan ni las fibras ni las células grasas.

Según varios trabajos realizados entre las décadas de los setenta y noventa, la restricción proteica y energética durante el segundo tercio de la gestación, reduce el estado corporal al parto y provoca un menor peso del ternero al nacer (entre un 5 y un 15%), respecto de una vaca que no sufrió ninguna restricción alimentaria o que la misma fue adecuada. Incluso, si un ternero de tres meses de edad no recibe la cantidad y calidad de leche necesaria de la madre, porque ella está sufriendo una restricción inadecuada, nunca compensará su peso perdido aunque posteriormente mejore su alimentación.

Por ello, es de vital importancia hacer una adecuada restricción nutricional a las vacas en el segundo tercio de la gestación -que generalmente coincide con el período otoño-invierno-, para garantizar un desarrollo apropiado del feto. Además, es sabido que cuando una vaca se le saca el ternero (destete), sus requerimientos se reducen significativamente, de modo que para cubrirlos, debe consumir un forraje que tenga entre 10 a 11% de proteína y de 64 a 65% de digestibilidad (sobre base seca). Asimismo, esa misma vaca con ternero al pie de tres a cuatro meses de edad, debe consumir un forraje de mayor calidad, con un 11 a 12% de proteína y un 70 a 72% de digestibilidad.

Una práctica habitual es llevar a las vacas con gestación media y sin ternero al pie a potreros con forraje de baja calidad, como pueden ser rastrojos de cosecha fina (trigo, avena o cebada) o gruesa (maíz o sorgo granífero), sorgos forrajeros o maíces diferidos. Con ninguno de estos forrajes secos se cubren ni el 50% de los requerimientos proteicos y energéticos de una vaca con gestación media y sin ternero.

No obstante, las características adecuadas de restricción nutricional en otoño-invierno son:

- Vaca de cría: 2° tercio de preñez, sin ternero al pie; el peso inicial debe ser similar al final de la restricción o ligeramente inferior (menor del 10%).

- Terneros de destete (160 a 250 kg PV): debe ganar más de 300 gramos diarios durante la restricción, si no se afectaría la hormona de crecimiento y los terneros reducirían su ritmo de crecimiento y desarrollo óseo (típico de los terneros cola).

- Novillitos y vaquillonas (mayor de 250 kg PV): las ganancias deberían ser superiores de los 200 gramos diarios para tener un buen comportamiento productivo (altas ganancias de peso) cuando mejore la alimentación.

En conclusión, de una adecuada restricción nutricional a la vaca (segundo tercio de gestación), dependerá el resultado productivo y económico de sistema de cría. De esta manera, se podría decir que el dinero que parece ahorrarse en un primer momento (restricción), después resultará muy costoso para el ganadero.