Domingo 12 de Julio de 2020
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El potencial de la papa

La evolución genética y el abanico de opciones que ofrece la industria nacional de la mano de productores y representantes del sector

El potencial de la papa
lunes 29 de junio de 2020
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a papa se ha transformado en un alimento práctico y maleable para los amantes de la cocina y el buen comer. Con 70.000 hectáreas y 2,43 millones de toneladas, la Argentina protagoniza un aumento en la productividad de este tubérculo. La provincia de Buenos Aires genera el 54% de la papa nacional, con un suelo, clima y sanidad que favorecen su implantación.

La papa argentina se destaca en el mundo por sus altos rendimientos, la calidad de la semilla y la cantidad de papa destinada a la industria (22% del total producido). En este sentido, los rendimientos a nivel nacional se incrementaron en un 25-30% en los últimos años producto de las mejoras tecnológicas que introdujo la industria, como el riego, la cosecha mecánica y las nuevas variedades con mejoras sanitarias y productividad.

Los productores nacionales le otorgan tres destinos a su producción: venta para consumo en fresco, procesamiento industrial o para semilla. Las dos últimas opciones brindan la posibilidad de establecer un vínculo con la industria, obteniendo una mayor estabilidad para los “paperos”.

 

El Parque Papas SRL

Con base en Nicanor Otamendi, Walter Hernández es un destacado productor de papas para el mercado en fresco y la industria. En 2002, puso en marcha El Parque Papas SRL, empresa con la cual cultiva unas 1.000 hectáreas con un rendimiento de 55 toneladas por hectárea, una cifra muy por encima de la media nacional y zonal.

La producción de 55.000 toneladas anuales se realiza en campos alquilados. En este sentido, Hernández explica algunos aspectos. “La elección del campo es una de las cuestiones fundamentales. Tiene que ser un lote profundo y con agua utilizable de calidad, pero también juegan un rol importante las variedades elegidas”, aclara. En el período agosto-noviembre, El Parque Papas siembra todas las variedades posibles y cuenta con papa fresca durante gran parte del año.

La tecnología está presente desde la elección del lote, pasando por la siembra, la fertilización, la cosecha y la poscosecha –cuenta con 10 cámaras de frío para almacenar 11.000 toneladas durante ocho meses, monitoreando humedad, temperatura y CO2–, logrando una trazabilidad desde el lote al paquete de papas en la góndola.

“Tratamos de reducir la huella de carbono para que un kilo de papa requiera la menor cantidad de agua, combustible, fertilizante y agroquímicos posible”, destaca Hernández.

 

La importancia del riego

El técnico de campo Fernando Speranza se dedica a la producción de papa semilla en 100 hectáreas. Respecto al negocio, Speranza remarcó dos aspectos primordiales: sanidad y riego.

“La papa necesita el agua justa durante todo el ciclo, más aún en el caso de las semillas. Antes, el productor hacía las cosas de forma rudimentaria, pero desde hace quince años, con el advenimiento de la industria, empezó a haber nuevas variedades, maquinaria, pilotos automáticos, mapeos, riegos más eficientes; hubo un cambio rotundo”, subraya Speranza. El productor reconoció que los vínculos con la industria pueden otorgarle estabilidad al negocio, junto con la posibilidad de proyección a mediano plazo.

 

La industria

La demanda industrial de papa pasó de 10.000 toneladas anuales a comienzos de los noventa, a 565.000 en 2016. “Nuestro vínculo con los productores es fundamental. Por eso, venimos trabajando con ellos con el objetivo de ir ajustando uso de tecnología y manejo”, explica Guillermo Cascardo, responsable de cultivos de Pepsico Argentina, una empresa con una demanda anual de 50.000 toneladas de papa. En este sentido, Pepsico invirtió US$43 millones de dólares en el negocio papero nacional.

Sobre la producción sustentable, el ejecutivo destaca que la filial argentina de la compañía es la única con agricultores certificados en Global Gap Rainforest, así como la primera en calificar para el Programa de Agricultura Sustentable de la compañía a nivel global.

 

Múltiples destinos

Recién cosechada, la papa contiene un 80% de agua y un 20% de materia seca (clave en la textura de las frituras). Entre el 60% y el 80% de esta materia seca es almidón que tiene usos en papelería fina, cosméticos e impermeabilizantes.

Según datos de la FAO, menos del 50% de la producción mundial de papa se utiliza para consumo humano; casi una tercera parte se usa como forraje (en Méjico y Europa del Este, principalmente); una buena parte se utiliza para obtener almidón para las industrias farmacéutica, textil, de la madera y del papel; mientras que lo restante es destinado a la producción de bioetanol.

 

Los desafíos

Para Sergio Costantino, director de Argenpapa, una de las claves para mejorar el consumo en fresco es la incorporación de tecnología y de políticas macro que beneficien al negocio. “La construcción de un sistema nacional de trazabilidad es uno de los caminos a seguir en pos de este objetivo”, propone.

Desde el punto de vista de Walter Hernández, el desafío es “crecer apalancados en la eficiencia, trabajando con variedades de genética que necesiten menos agua, fitosanitarios y fertilizantes, así como también incorporando el riego por goteo”, que permite eficientizar el uso de cada milímetro de agua.

Todos los productores y representantes del sector coinciden en un punto: el potencial de la papa argentina es infinito.

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