Martes 26 de Mayo de 2020
Fate

El sector ganadero pone sus esperanzas en la invernada

A pesar de la coyuntura actual, los productores concuerdan en que el futuro del negocio es atractivo

 El sector ganadero pone sus esperanzas en la invernada
jueves 21 de mayo de 2020
E

l mercado de hacienda de invernada suele ser un buen termómetro para medir las perspectivas de la ganadería en el mediano y largo plazo. Aunque los precios puedan bajar próximamente, los valores sostenidos que se vienen observando hablan de un horizonte atractivo para el negocio. Es que la ganadería, como la biología, es de tiempos lentos, y las inversiones actuales se hacen con la mirada puesta en un escenario futuro donde el coronavirus sea un asunto controlado.

“Para tener como referencia, un ternero de 180-200 kilogramos se está vendiendo en un promedio de 105 pesos el kilo. A pesar de estar por debajo del promedio de los últimos seis años, es un valor mejor al que se esperaba para esta época”, detalla el consultor Diego Ponti, al tiempo que explica que, en la escalada inflacionaria de los últimos años, el criador fue perdiendo terreno paulatinamente.

El consultor enumera algunos factores que explican por qué la foto actual en el mercado de invernada es mejor a la imaginada. “Las razones de estos precios sostenidos son, por un lado, el retraso en la zafra de terneros de este otoño debido, en parte, a las dificultades naturales de logística impuestas por la cuarentena. A ellas se suman las buenas condiciones climáticas en la mayoría de las zonas, que permiten a los criadores retener a los terneros en el campo un tiempo más”, añade.

En la actualidad, la relación del precio de la carne con el de los insumos es favorable porque al productor muchas veces, en vez de comprar dólares –para los cuales existen restricciones–, le conviene calzarse en insumos como fertilizantes, pasturas o incluso maíz.

Ponti rescata la buena relación de precios del ternero con el novillo gordo y de la carne con el maíz, que vuelve atractiva la ecuación inmediata de engordadores, y asegura que la restricción para la compra de dólares también es un factor que juega a favor de los valores de la invernada, porque ésta siempre aparece como una opción de inversión segura y atractiva.

Según el consultor, se espera para los próximos meses, una merma importante en la demanda interna de carne debido a la crisis económica, a lo que se suma la cuestión estacional: cuando llega el invierno y empieza a escasear el forraje y aumenta la oferta de terneros, el precio baja y es ahí cuando muchos engordadores salen a comprar.

“Si los precios de la invernada se mantienen firmes es porque el criador está vendiendo menos –seguramente se atrasó la venta de terneros porque se han suspendido remates y se complicó la logística de transportes– o porque el recriador está comprando más; lo que los corrales no absorben, lo está absorbiendo el recriador”, comenta por su parte Fernando Canosa, asesor de empresas ganaderas.

Una opinión interesante desde adentro del mercado es la que aporta el productor ganadero Bernardo Mignaqui. “No veo el precio del ternero subiendo, más que nada bajando, por lo que no me estoy apurando y completaré la compra para fines de mes o para mayo”, asegura.

Mignaqui hace el ciclo completo y además compra terneros para terceros en la localidad de Pehuajó, oeste de Buenos Aires. Su rodeo de invernada se compone de unos 1.500 terneros machos y unas 800 hembras, con los que hace una recría larga sobre 400 hectáreas de pasturas en base a alfalfa, con festuca, cebadilla y trébol blanco, que en el invierno es complementada con verdeos de invierno como avena o centeno. Así, el productor lleva a los machos de 180 a 380 kilos, para luego terminarlos a corral durante 60 días hasta llegar a los 440 kilos.

“La recría es una buena alternativa para seguir ganando kilos a bajo costo, esquivar la incertidumbre del corto plazo y esperar hasta septiembre u octubre para ver si seguimos con los terneros a campo o si mandamos ese animal recriado a un engorde, para llegar con un animal pesado al mercado en el verano de 2021, cuando, esperemos, la situación del coronavirus esté normalizada”, explica Ponti.

Mignaqui coincide con Ponti: “El novillo gordo siempre lo hacemos para salir en el primer semestre, que es cuando se dan los mejores precios. En cambio, con las vaquillonas no tengo mucha más opción que sacarlas para la primavera porque no tengo campo”. En este sentido, señala: “El novillo que hacemos ha caído en el último mes porque era muy típico de restaurantes, está complicada la colocación”.

Al respecto, Canosa afirma que “hay incertidumbre por lo que pueda pasar con el consumo en el mercado interno en los próximos meses”, pero que “lo cierto es que los fundamentales del mercado de la carne en el mundo se mantienen intactos”.

“Seguramente en pocos meses se retomarán las ventas y los precios estarán en alza, cuando llegue el verano en Europa, pase la crisis del coronavirus y aumente el consumo. Los mercados de Israel y la Unión Europea van a volver a la normalidad muy pronto; vamos a volver a ver la película que veníamos viendo antes de coronavirus”, asegura Canosa.

“El tema de China ya se está reactivando y nosotros estamos vendiendo vacas de cría a buen precio. Esperemos que para 2021 esto ya se haya normalizado. Nosotros ya estamos viendo algunas luces de esperanza”, concluye Mignaqui.