Miércoles 08 de Abril de 2020
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¿Cuáles son los requisitos para llevar adelante la división patrimonial?

Para planificar este proceso, el especialista en temas tributarios, Santiago Sáenz Valiente, explica las exigencias de orden contable que facilitan la formación de empresas unipersonales o sociedades

¿Cuáles son los requisitos para llevar adelante la división patrimonial?
miércoles 25 de marzo de 2020
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egún describió el contador y especialista en temas tributarios del agro, Santiago Sáenz Valiente, la forma de encarar una división de patrimonio sin afrontar la carga impositiva tiene algunos detalles ante la AFIP, entre los que se destacan dos aspectos fundamentales:

1- La posibilidad que alguna o todas las empresas continuadoras sean unipersonales o sociedades regulares.

2- La forma de llevar a cabo la continuidad de actividad, cuando la antecesora desarrollaba la actividad productiva agropecuaria en forma directa.

“En empresas unipersonales, imaginemos una SRL que dispone de cinco parcelas de tierra rural. Destina dos de ellas a arrendamiento y en las restantes desarrollan la actividad agrícola y ganadera. Los socios integrantes –cinco hermanos– toman la decisión de proceder a una escisión societaria según la Ley de Sociedades Comerciales y cumpliendo las exigencias de la Ley de Impuesto a las Ganancias. Con la parte del patrimonio que le corresponde a cada uno, algunos prefieren recibir una sociedad y otros directamente a nombre propio, es decir, Empresa Unipersonal (EU)”, detalló Sáenz Valiente.

De acuerdo con el especialista, esta alternativa impositivamente es posible y expresamente aceptada por sendos dictámenes del fisco, pero jurídicamente es considerada una transferencia de fondo de comercio, quedando alcanzada con el impuesto de sellos.

“Las entidades jurídicas podrán destinar sus tierras tanto a arrendamiento o producción, pero las empresas unipersonales solo podrán desarrollar la actividad agropecuaria. Ello es así pues una persona propietaria de inmuebles rurales para convertirse en EU debe ser productor agropecuario, pues de lo contrario no existe la entidad empresa”, señaló.

Si la intención de las empresas continuadoras es cumplir con la producción como requisito de continuidad, habría algunas alternativas que recomienda Sáenz Valiente. En la primera de ellas, “el empresario coordina los factores de la producción y la entidad vende hacienda y/o granos. En la otra opción, podrá suscribir un contrato asociativo con terceros (aparcería, capitalización, negocios en participación). Se podría demostrar una efectiva participación en las decisiones por las partes, la existencia de riesgo y en consecuencia AFIP considerará la existencia de ser coproductor”, explicó.

Entre las tareas administrativas a cumplir para llegar buen puerto con este proceso se encuentran:

- La revisión general del cumplimiento contable e impositivo de la sociedad –al menos de los últimos 5 periodos fiscales–, así como de los legajos anuales, la inscripción de autoridades y el estado de capital debidamente registrado ante Personas Jurídicas.

- La redacción completa de la asamblea extraordinaria, la cual deberá incluir todos los detalles de la reorganización decidida, y su posterior elevación a escritura pública del acuerdo de escisión, su protocolización y los dictámenes legales necesarios.

- La confección de los estados contables de todas las sociedades involucradas, con detalle del inventario y dictamen profesional de los balances a la fecha de corte que se defina.

- El balance e inventario especial de escisión, con dictamen profesional, donde consten la transferencia de todos los bienes que correspondan a las entidades continuadoras.

- En caso de disolución de la entidad antecesora, certificación de disolución de la sociedad.

- La presentación ante AFIP luego de las escrituras inscriptas y aprobadas por el IGJ y la carga de la información detallada vía internet.

“Las precauciones que son ineludibles y las exigencias de orden contable, jurídico e impositivo, ameritan planificar con prudencia y adecuadamente este proceso. Es un régimen que consideramos francamente útil cuando sea imperioso distribuir los patrimonios”, concluyó Sáenz Valiente.