Viernes 25 de Septiembre de 2020
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Pesca: el 90% de las exportaciones de calamar no tienen valor agregado

Hasta octubre pasado se comercializaron 87.021 toneladas, de las cuales 76.726 fueron de calamar entero, sin ningún reproceso en tierra que generaría mayor empleo en una industria resentida

Pesca: el 90% de las exportaciones de calamar no tienen valor agregado
lunes 17 de febrero de 2020
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ás de 60 barcos poteros que pescan el calamar en aguas nacionales exportan mayormente ejemplares enteros, sin valor agregado, mientras que en las góndolas argentinas llega el producto ya procesado, convertido en rabas, a un precio altísimo que desalienta el consumo interno.

En nuestro mar argentino y en las áreas oceánicas adyacentes habitan seis especies de calamares de aleta corta que pertenecen a la familia ommastrephidae. El más importante para la pesca criolla es el Illex argentinus. También se encuentra el subpatagónico, que comenzó a pescarse a partir del 10 de enero, al sur del paralelo 44ºS, y el nortepatagónico, que se captura en la segunda mitad del año al norte del 44ºS, el cual ha desaparecido de las zonas de pesca hace un par de años, cuando comenzaron las exploraciones off shore en busca de petróleo.

Si bien se trata de un recurso altamente fluctuante en su abundancia y accesibilidad, por ser sensible a variaciones del ambiente, en los últimos tres años las capturas se han mantenido relativamente estables en las 100 mil toneladas desembarcadas. La porción mayoritaria (90%) lo aporta la flota potera, con esas potentes luces que iluminan todo el mar y transforman una noche de pesca en una ciudad flotante vista desde las alturas.

De acuerdo a las cifras oficiales, hasta noviembre pasado se descargaron 96.260 toneladas, de las cuales la flota potera capturó 86.790; el resto se dividió entre la flota factoría y fresquera de altura.

La zafra terminó antes de mitad de año y las empresas vendieron casi toda la producción. Las exportaciones acumuladas hasta octubre del año pasado alcanzaron las 87.021 toneladas. Los principales mercados son China y España.

De ese total, 76.726 toneladas fueron de calamar entero, sin ningún tipo de reproceso en tierra, lo cual generaría más trabajo en una industria resentida por un modelo merlucero con esa rentabilidad.

No obstante, cuando se aprobaron los últimos proyectos pesqueros para sumar nuevos barcos a la pesca de calamar, se puso como obligación para el tenedor del permiso tener que reprocesar en tierra un porcentaje de la captura total, que varía según el permiso, entre el 10% y el 20%.

Sin embargo, esta medida no se cumple y es una de las solicitudes que le formularon a las autoridades desde el Sindicato Obrero de la Industria del Pescado (SOIP) y la Cámara de Frigoríficos Exportadores. “En los frigoríficos dicen que los barcos les anticipan que van a traer a tierra la captura de la próxima marea, pero justo cuando la tienen que traer, dicen que se terminó la zafra y que no pueden cumplir”, argumenta Cristina Ledesma, secretaria general del sindicato.

Desde CAPA, la cámara que agrupa a las empresas poteras, entre las que hay capitales nacionales pero también españoles y mayormente chinos, sostienen que los ejemplares que componen las capturas mayormente son chicos, de tamaño SS y S, que no sirven para el reproceso. “Son ejemplares chicos y no crecen más; ya son maduros cuando los pescamos y no podemos hacer vaina con eso”, dijo Juan Redini, presidente de CAPA.

La falta de calamar no solo se siente en los frigoríficos que lo tienen que reprocesar, sino también en las pescaderías y supermercados, donde el precio de las rabas se ha disparado. En las últimas semanas comenzaron a ingresar rabas importadas de Perú, donde se pesca un calamar mucho más grande que el argentinus.

Por la venta del calamar entero, la Argentina tuvo ingresos en los primeros 10 meses de 2019 por una suma de 249 millones de dólares, según las propias estadísticas de la Subsecretaria de Pesca de la Nación.

La zafra nacional debe competir con más de 200 barcos extranjeros (chinos, coreanos, taiwaneses, españoles) que pescan calamar en simultáneo, fuera de la milla 200. Ese producto termina en el mismo mercado (China y la Unión Europea) que los exportados por la Argentina con un costo muy inferior, violando convenidos con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre la pesca ilegal.