Viernes 25 de Septiembre de 2020
Fate

Producción ganadera: tolva, ¿sí o no?

A partir de una visita a un establecimiento que fomenta el autoconsumo de los rumiantes, un técnico del INTA brinda precisiones acerca de esta práctica

Producción ganadera: tolva, ¿sí o no?
lunes 25 de noviembre de 2019

El establecimiento de Ricardo Colonel, ubicado en Junín, provincia de Buenos Aires, posee 80 hectáreas divididas en 70 para agricultura –siembra soja, trigo y maíz–, y las restantes para ganadería. Estas diez hectáreas están compuestas por pasturas implantadas destinadas a recría, pastoreo, confección de rollos y adaptación del ternero.

Las pasturas están compuestas por cinco kilogramos de cebadilla, ocho kilogramos de trébol rojo y un kilogramo de trébol blanco, con las que se confeccionan seis o siete rollos por hectárea. Por otro lado, la producción de carne es de 80 gordos por año, de 380 a 400 kilogramos, en cuatro tandas de veinte animales cada una.

Uno de los puntos destacados en el establecimiento de Colonel es que la terminación de los animales se lleva a cabo con silos de autoconsumo. Daniel Méndez, ingeniero del INTA Villegas, sostuvo al respecto: “Debemos partir de la recomendación de un nutricionista, quien indica para cada animal lo que debe consumir, cuántos kilos de maíz, de proteína y de fibra. Eso lo debemos mezclar de la mejor manera y dárselo al animal, garantizando el consumo total. Esto muchas veces se complica o compite con la practicidad, por la cantidad de animales, mano de obra para mezclar, equipos y maquinas. En consecuencia, el productor tiende a simplificar las cosas y hasta cierto punto eso está bien, siempre y cuando no afecte el criterio general de la práctica. Lo que vemos generalmente en el campo son tolvas de autoconsumo que buscan facilitar la distribución del maíz, pero no debemos circunscribirlo solo a eso”.

La tolva facilitaría la distribución del maíz, pero esto no implica dejar librado al azar todos los cuidados y precauciones que requiere un sistema de alimentación intensiva. En este sentido, Méndez explicó: “Todo lo que implique acostumbramiento es importante. Se recomienda que en el último mes de la recría se comience a incorporar maíz en la dieta, hasta un tercio o un poco más del consumo total de materia seca. De esta manera, cuando el animal se enfrenta a una tolva tiene mejor predisposición ruminal para afrontarla”.

Generalmente, el grano de maíz viene preparado para ser acompañado por un balanceado en un 10%. “Debemos tener la recomendación del fabricante del balanceado para respetar esas proporciones. Además debemos lograr un buen mezclado en la tolva y saber que en cada bocado el animal está incorporando la cantidad de maíz y balanceado que corresponde”, indicó.