Viernes 29 de Mayo de 2020
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La investigación en Fontzuela, el centro neurálgico del mejoramiento vegetal de Monsanto en la Argentina

Federico Vartorelli, director de investigación para América del Sur, brinda detalles acerca del funcionamiento de la firma

La investigación en Fontzuela, el centro neurálgico del mejoramiento vegetal de Monsanto en la Argentina
miércoles 20 de noviembre de 2019

Fontzuela es el centro neurálgico del mejoramiento vegetal de Monsanto en la Argentina. Consciente de que la demanda del sector hoy está centrada en cómo producir más alimentos, fibras alimentarias para los animales, combustibles y, sobre todo, en cómo hacerlo de forma más sustentable con menos recursos, Federico Vartorelli, director de investigación para América del Sur de la firma, explicó: “El productor necesita crecer en su actividad y proteger su producción; por eso, el compromiso de la compañía es invertir el 10% de las ventas globales en investigación y desarrollo. Hacemos investigación en el lugar en que estamos porque es donde podemos ver qué necesita el productor en su región y lo ayudamos a proteger esa producción”.

En este sentido, la investigación de la multinacional tiene un foco regional fuerte: llevan adelante ensayos en unas 600 localidades de Sudamérica. En palabras del director, “un hibrido antes de ser lanzado al mercado viajó más de un millón de kilómetros para ser testeado en distintos ambientes y condiciones. Es un trabajo mucho más colaborativo del que hacía la industria unos años atrás”. De la mano con esto, la estrategia de Monsanto para llevar a cabo las investigaciones parece ser anticiparse a las problemáticas de los productores, buscando ser pioneros de tecnología.

Para el investigador, en los últimos cinco años se ha producido una mayor incorporación de tecnología que en los años previos. “Adquirir genoplasma en los noventa nos permitió contar con material genético para trabajar. En esos años se comenzó a hablar del uso de marcadores moleculares y en cómo ayuda esa información a potenciar la toma de decisiones. Comenzaba también a aplicarse biotecnología, por eso el cambio fue sobre todo cualitativo”, señaló Vartorelli.

Por otro lado, el ejecutivo manifestó: “El chipeado de semillas, a partir del cual se obtiene una pequeña muestra de cada semilla y se la conoce en su totalidad sin desperdiciarla, nos permite tomar mejores decisiones a campo. Nos expande esa capacidad y también la de ser más precisos. Manejamos 540 millones de datos para tomar decisiones y esta capacidad de hacerlo en forma masiva es posible gracias a la robotización y al big data”.

Finalmente, Vartorelli reivindicó el paso de tecnologías de investigación descriptivas a unas más predictivas: “Nos apalancamos en la inteligencia artificial, pero no dejamos el criterio del investigador. Lo que cambió es la cantidad de datos que se pueden generar y la matemática pensada para eso. Los mejoradores pueden seleccionar genotipos con mayor precisión, velocidad, escala y calidad de ensayos. Aquí la robotización, el internet de las cosas y su digitalización apura los tiempos para tomar las decisiones. Son sistemas avanzados de imágenes que proveen nuevos datos para cada plot y planta”.