Domingo 05 de Abril de 2020
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Porcus Patagonia: una productora rionegrina que crece en forma de cooperativa

Agrupa a 17 socios y 400 madres con dos pariciones al año y un destete de 7,5 lechones por camada

Porcus Patagonia: una productora rionegrina que crece en forma de cooperativa
viernes 08 de noviembre de 2019

Debido al incremento que se produjo en los últimos años en nuestro país en relación al consumo de carne porcina –entre 14 y 15 kilos por habitante anuales-, un grupo de pequeños productores del departamento de Adolfo Alsina, ubicado en la zona rural de Viedma (Río Negro), formó cuatro cooperativas con el fin de aumentar volúmenes y abaratar costos. Una de ellas es Porcus Patagonia, que suma 17 socios, 400 madres con dos pariciones al año y un destete de 7,5 lechones por madre por camada.

“Nos empezamos a agrupar porque aspirábamos a la comercialización y de forma individual no teníamos volúmenes suficientes para atender ni la demanda local ni la del valle. Así, logramos reunir un stock semanal o cada diez días de unos cien animales para sumar más carne”, indicó Mauro Larrañaga, integrante del equipo.

La cooperativa cuenta con un campo de 150 hectáreas, 35 de las cuales se manejan bajo riego. También posee fincas en el Valle Inferior del Río Negro, con una superficie promedio de 20 a 25 hectáreas. Todos los socios hicieron aportes para destinar una parte a la siembra del maíz a través de un contratista; mientras que los gastos se distribuyen en manera equitativa.

“Hace tres años comenzamos a producir nuestro propio maíz con la colaboración del Ministerio de Producción de la Provincia. Este acuerdo, nos permitió financiar nuestra primera etapa de expansión. De todas formas, para lograr el autoabastecimiento necesitamos cincuenta hectáreas más”, contó el productor.

Luego formar la cooperativa, uno de los planteos iniciales de los socios fue armar una planta de silos de tres módulos de cuarenta mil kilos cada uno para el almacenaje de alimentos. Por el momento, la planta de silos y la mezcla de granos para preparar las dietas de los animales se realizan dentro del departamento. “La idea es armar una planta para nuestros socios en donde se elaboren alimentos balanceados para porcinos, aves y vacunos”, detalló Larrañaga. Con vistas a cumplir el objetivo, se adquirió una paridera para diez madres, financiada con recursos propios y aportes de la provincia.

La producción está diversificada entre lechones y capones de las razas Landrace y Durock Jersey, de gran facilidad al momento de la reproducción. Para realizar los manejos, todos los socios realizaron capacitaciones con técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

La dieta suministrada a los animales consiste en por un 70% de maíz y un 30% de pellet de soja y un formulado mineral que favorece la terminación de los porcinos que en capones pueden alcanzar hasta 300 kilos. Por un tema de costos, en las parideras y módulos de engorde se emplea el sistema de cama profunda. “Consiste en armar una cama de paja donde las madres, en sus respectivas parideras, dan a luz a los lechones y permanecen con ellos hasta el destete. Para la terminación armamos módulos de madera techados, fáciles de trasladar con el tractor de un sector a otro que no requieren infraestructura extra para el manejo de residuos”, comentó Larrañaga.

Los destetes se realizan a los treinta días con una efectividad de siete lechones por madre y un peso promedio de nueve kilos. Luego se lleva a cabo una recría durante treinta o sesenta días, de la que los lechones salen con unos 17 a 20 kilos. En la siguiente fase, entran en un módulo de engorde donde permanecen entre 150 y 180 días hasta alcanzar un peso superior a los 120 kilos los capones; y un peso al gancho de entre 80 y 85 kilos.

 

Necesidad de un frigorífico

Desde que la cooperativa inició su funcionamiento, los socios vienen reclamando la instalación de un frigorífico en la zona para no faenar en una planta que quede demasiado lejos. Hasta el momento, se faena en un frigorífico social armado con recursos propios en un predio del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI) en San Javier, llamado Sala de Faena del Valle Inferior (SAFAVI). Está ubicado a treinta kilómetros del oeste de Viedma y se encuentra inscripto en el Registro Único de Operadores de la Cadena Agroindustrial (RUCA) y el servicio sanitario de la provincia.

El frigorífico fue habilitado con una capacidad de frío para diez capones, veinte lechones y diez ovinos, aunque en la práctica se pueden faenar hasta treinta capones. La infraestructura dispone de dos piletas para el tratamiento de aguas servidas, que luego de ser tratadas se destinan al riego.

“El proyecto de nuestra cooperativa incluye el armado de un sector de desposte y de sellado al vacío, para darle un mayor valor agregado a nuestra producción de carne”, concluyó Larrañaga.