Lunes 06 de Abril de 2020
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Ignacio Cabo Braceras: "En un futuro cercano, la genómica acelerará la precisión de los datos genéticos"

El director genético de Cabaña Casamú habló sobre las herramientas con que cuenta el cabañero, las tecnologías disponibles y los logros genéticos de la empresa

Ignacio Cabo Braceras:
jueves 22 de noviembre de 2018

Casamú es una cabaña de reproductores Aberdeen Angus con 38 años de historia, que se inició con cuatro vacas puras de pedigree y hoy cuenta con el mayor rodeo dentro de esta característica en la Argentina.

Ignacio Cabo Braceras, director genético de Cabaña Casamú, habló sobre las herramientas con que cuenta el cabañero, las tecnologías disponibles y los logros genéticos de la empresa.

 

¿Cuál es la influencia y responsabilidad de las cabañas en la cadena de la carne?

Las cabañas son las responsables de ofrecer reproductores al mercado. La influencia es muy grande. Son el eslabón principal y de ellas se propaga en orden decreciente la genética que determinará una sumatoria de influencias económicas en la cadena de la carne.

Desde lo productivo, permitiendo lograr animales que se adapten mejor a diferentes ambientes, con mejores resultados económicos, sujetos a distintos objetivos de producción, ya sea mayor ganancia de peso en un feedlot o mejor posibilidad de engrasamiento en animales a pasto. Teniendo ellas que ser capaces de brindar los diferentes tipos de animales que se desempeñen mejor para los objetivos productivos de cada empresa en particular.  

En cuanto a la calidad, incidiendo directamente en aumentar la calidad de la misma, permitiendo a los criadores/invernadores/feedloteros, producir reses con área de ojo de bife, grasa y marbling, en parámetros deseados por cada empresa en particular y de acuerdo a la demanda del mercado.

¿Con qué herramientas cuenta el cabañero?

El cabañero cuenta con diversas herramientas de selección, en su afán de lograr reproductores que se consoliden como tales, teniendo que combinar un sinfín de variables al mismo tiempo, a fin de poder ofrecer animales que se desempeñen bien en todos los niveles de la cadena de la carne, con buena conformación, aplomos correctos, fertilidad adecuada y estándares raciales correctos. Además, con capacidad de adaptación al medio, de modo que se asegure el éxito en el primer eslabón, que es la cría; pudiendo dejar una descendencia que luego seguirá los diversos caminos productivos hasta finalizar en la góndola, pero que lleve consigo los genes necesarios para garantizar la rentabilidad y el éxito económico, ya sea por ganancia de peso o por calidad de carcasa. El correcto uso de estas herramientas y una correcta selección genética deriva en animales más rentables para la cadena, por ejemplo ganancias diarias de peso de más del 30% y 40% en feedlot entre diferentes animales.

 

¿Cuáles son las tecnologías disponibles y a qué resultados se puede aspirar?

Las principales tecnologías disponibles son programas de selección genéticos que permiten, tras una correcta recopilación de datos, le selección de reproductores, adecuado a los objetivos genéticos de cada cabaña en particular, brindando la posibilidad de medir los animales y poder compararlos entre sí pudiendo, de esta forma, elegir el mejor para cada objetivo de producción y así progresar genéticamente año a año. Recopilando datos en torno a facilidad de parto, peso de nacimiento, peso al destete, docilidad, peso al año, peso final, circunferencia escrotal, peso de la vaca adulta, largo de gestación y carcasa, que incluye mediciones por ultrasonido de área de ojo de bife, grasa de cobertura y grasa intramuscular, para luego volcarlos a un programa genético, que los analice estadísticamente y los convierta en DEP´s o EBV´s, permitiendo disminuir las diferencias ambientales, y dejar en evidencia el mérito genético de cada reproductor.

En un futuro cercano, la genómica acelerará la precisión de los datos genéticos (DEP). En países como EE.UU. o Australia, su implementación ya es cotidiana, al igual que en lechería, donde por medio de un análisis de ADN del animal se puede lograr una diversidad de información genética de relevancia económica.

¿Qué logros genéticos se pueden observar en vuestra cabaña?

Casamú, tras 38 años de selección genética, con toma de datos completa y objetiva, logró una evolución notable al respecto. Partimos de la base de que para poder evolucionar genéticamente es necesario medir, y así lo hicimos siempre. No solo evaluamos el 100% de la población, lo cual nos parece fundamental para evitar sesgos, sino que además al ser todo el plantel puro de pedigree, trabajamos con más de 1.200 vientres de genealogía conocida aumentando la precisión de los datos. Hemos conseguido reproductores de facilidad de parto adecuada para usar sobre cualquier vientre, incluso vaquillonas, con mayor velocidad de crecimiento que generaciones pasadas. La calidad carnicera de nuestra genética se manifiesta en reproductores de mayor musculatura, pero al mismo tiempo con facilidad de terminación y un buen marmoreo. Esta evolución que menciono tiene un impacto económico directo en el criador, el engordador y por último, en el consumidor que accede a carne de mayor calidad y terneza.

Nuestros objetivos de producción se basan en producir animales que tengan muy buena facilidad de parto, peso de nacimientos adecuados, ni muy bajos ni muy altos, pero con un desarrollo posterior importante, buscando un doble quiebre en la curva de crecimiento, tanto entre el peso al nacer y desarrollo posterior, como entre el peso final y el peso adulto del futuro reproductor, logrando vientres que no se excedan de tamaño y se puedan desenvolver en los ambientes pastoriles que caracterizan nuestro modelo de producción. A su vez, ponemos mucho foco en la fertilidad de los mismos, y damos igual valor y trascendencia a la calidad de carcasa, buscando animales con muy buen área de ojo de bife, buena grasa de cobertura y marbling.