Néstor Machado: "El productor triguero argentino tiene un nivel tecnológico muy alto"

"Hay 105 variedades de trigo que tienen producción de semilla fiscalizada", afirmó Machado, senior breeder de Criadero Klein

Néstor Machado: "El productor triguero argentino tiene un nivel tecnológico muy alto"
miércoles 06 de junio de 2018

Criadero Klein es una compañía familiar que se dedica al mejoramiento del trigo desde hace 98 años, lo que la convierte en la más antigua del país. Radicada en el partido de Alberti, provincia de Buenos Aires, también funciona como centro de difusión de técnicas de rotación, fertilización y cultivo.

Néstor Machado, senior breeder de la empresa, se refirió en el congreso “Argentina, Supermercado del Mundo” a las características de la genética del trigo en nuestro país, al proceso de mejoramiento del cultivo y a los objetivos a futuro.

En una primera instancia, hizo un repaso sobre los antecedentes y el contexto actual de la cadena de trigo. “La superficie histórica que manejamos en el país oscila entre las seis y siete millones de hectáreas”, expresó Machado, a la vez que remarcó que “en 1928 se llegó a nueve millones de hectáreas”, por lo que se puede pensar en lograr diez millones de hectáreas en todo el país. Además, dijo que “los valores de producción promedio oscilan las tres toneladas por hectárea”, ubicándose a la par de Australia y Canadá, en tanto que se exporta “más de la mitad de lo que se consume internamente”.

Luego, señaló que “lo primero que se busca cuando se hacen programas de mejoramiento es la adaptación a los ambientes de producción”. En este aspecto, consideró que la Argentina se ve favorecida porque posee condiciones óptimas para el cultivo de trigo a lo largo y a lo ancho del país, desde el meridiano 31 al 40 y del 58 al 65. “Tenemos una superficie limitada a esas diez millones de hectáreas, pero la superficie disponible tiene condiciones de muy buenas a excelentes”, afirmó.

Asimismo, sostuvo que en 1950 se determinaron siete subregiones ecológicas, “con similitudes en lo que hace a las precipitaciones pluviométricas, la calidad del suelo y las condiciones de temperatura y humedad”, las cuales siguen vigentes hoy en día.   

En cuanto al aporte de las provincias a la producción nacional, dijo que las que más contribuyen son Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa, debido a sus óptimas condiciones ambientales y de producción.

Por otra parte, afirmó que “la genética que aplicamos en la Argentina tiene más de 100 años de desarrollo”, es decir, alrededor de diez ciclos de mejoramiento, ya que “cada ciclo de producción varietal insume un promedio de diez años”.

En la misma línea, expresó que a ello se le suma “la comercialización de variedades que son producidas en programas de otros países y que son vendidas como variedades introducidas”. Según Machado, actualmente “hay 105 variedades de trigo que tienen producción de semilla fiscalizada” en nuestro país, las cuales “son producidas por 17 programas de mejoramiento diferentes, tanto locales como de otros países”.

En ese sentido, remarcó que “el productor triguero argentino tiene un nivel tecnológico muy alto y se mejora permanentemente”, manteniendo “un sistema de trabajo como la siembra directa”.

En cuanto a la tonalidad del trigo, señaló que “el color del pericarpio del trigo se admite como rojo y ámbar para el trigo pan”, mientras que el color blanco se admite para fideos. “La genética tradicional argentina se caracteriza por un color blanco extremo, que es lo mejor que se puede encontrar en el mercado”, aseguró.

En relación a los objetivos a mediano plazo, Machado manifestó que “hay que lograr una mayor segregación”, ya que “a medida que la producción tenga una adaptación específica para la elaboración de productos finales particulares, vamos a poder mejorar nuestras condiciones de mercado”.

Por su parte, Federico Corries, director técnico de Criadero Klein, se refirió a los pilares que tiene la empresa con respecto a su programa de mejoramiento: uno de ellos es el rendimiento, debido a que “el productor logra mayor rentabilidad teniendo más rendimiento”, y el otro es “asegurar la calidad comercial. No nos permitimos tener variedades que no logren peso hectolítrico, proteína o gluten”. Y agregó: “Seguimos apostando a mantener un perfil sanitario adecuado”.

Por último, dijo que buscan incorporar “genes tolerantes a diferentes enfermedades”, debido a que eso les otorgaría “mayor seguridad de producción y estabilidad”. Y concluyó: “Para que podamos ser más eficientes es necesario que la industria nos defina las necesidades”.