Marcelo Loyarte: "Argentina es un productor confiable porque cumple con todos los estándares internacionales"

"El primer paso es recuperar las posiciones que hemos tenido y que fuimos perdiendo en algunos mercados que ya están abiertos", sostuvo el director ejecutivo de CAFI

Marcelo Loyarte: "Argentina es un productor confiable porque cumple con todos los estándares internacionales"
lunes 09 de abril de 2018

El sector de manzanas y peras es “una de las economías regionales más grandes en cuanto a cantidad de empleo y capacidad de exportación; junto con el citrícola, somos las dos actividades que representamos prácticamente el 90% de las exportaciones mundiales de la Argentina en frutas”, comenzó Marcelo Loyarte, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) en el Congreso Argentina Supermercado del Mundo.

“Es un sector integrado que tiene una cadena de productores, empaque y comercialización”, indicó y manifestó que, según datos oficiales, cuenta con 2.400 productores que emplean a 47.000 personas de manera directa y manejan 42.000 hectáreas. Además, hay 300 plantas de empaque, 250 frigoríficos en la región e industrias de jugo para exportación y de sidra.

La región del Alto Valle de Río Negro y Neuquén representa aproximadamente el 90% de la producción de manzanas y peras de la Argentina; el resto se produce en la región de Mendoza. Según sostuvo Loyarte, el Valle siempre fue un gran productor de manzanas y, en los últimos veinte años, la matriz productiva se fue equilibrando con las peras; hoy, se produce prácticamente 50% de peras y 50% de manzanas.

En cuanto al destino de la producción, tal como informó el director ejecutivo de CAFI, el 40% de las manzanas van al mercado interno, un 25% a exportación y el porcentaje restante se destina a la industria del jugo (concentrado y sidra). Respecto de la pera, más del 70% de la producción se destina al mercado externo: “Argentina es uno de los principales exportadores mundiales de pera”, destacó; mientras que al mercado interno se destina alrededor de un 20%.

Loyarte señaló que el sector tiene como asignatura pendiente aumentar el consumo nacional: “En Argentina se consumían, hace varios años, aproximadamente entre 10 y 12 kilos per cápita de manzana; hoy, no superamos los 7”. La pera también tiene un consumo bajo a nivel nacional: aproximadamente 4 kilos anuales per cápita, mientras que en el mundo se consumen alrededor de 7 kilos. “Estamos trabajando dentro del sector y junto con los Gobiernos Provinciales de Río Negro y Neuquén y el Gobierno Nacional para ver si podemos implementar una campaña de promoción específicamente para manzanas y peras, con financiamiento público y privado”, comentó el director ejecutivo de CAFI.

Considerando ambas frutas como un sector integrado, más del 70% de la producción se exporta, tanto en fresco como para jugo. “Básicamente la lógica de gran parte del negocio de la producción y exportación de manzanas y peras es que el hemisferio sur abastece durante la primera mitad del año al hemisferio norte”, detalló Loyarte. Entonces, los competidores más fuertes son los productores de Chile, Nueva Zelanda y Sudáfrica: “Estamos perdiendo mercados en manos de Chile en el caso de las manzanas y con Sudáfrica estamos perdiendo algunas posiciones en el caso de las peras”, señaló.

Ante este panorama, “las condiciones de competitividad son fundamentales”; en ese sentido, informó que se tiene que hacer un “trabajo muy fuerte en este sentido, no solo puertas adentro, sino también hacia afuera”, por eso hay que “negociar convenios para la baja de aranceles de importación”. Según mencionó, “Chile tiene tratados de libre comercio y puede entrar con un arancel cero”, lo cual nos ubica en un lugar con desventaja.

En esta línea, “nuestra visión es que  es importante abrir mercados nuevos pero, fundamentalmente, el primer paso es que tenemos que recuperar las posiciones que hemos tenido y que fuimos perdiendo en algunos mercados que ya están abiertos”, sostuvo Loyarte. India y China son dos países con los cuales se puede trabajar para ampliar los volúmenes de exportación. La principal dificultad con el mercado indio es el arancel del 50% en manzanas y del 30% en las peras. “Estamos viendo un interés creciente; ojalá podamos resolver esta cuestión”, señaló.

Las frutas se exportan a 49 países, en el caso de las manzanas, y las peras a 70. “No es un tema menor exportar un producto perecedero”, subrayó el director ejecutivo de CAFI, ya que “tenemos que llegar a mercados muy lejanos” y “en muy poco tiempo, tenemos que cosechar, clasificar, enfriar, transportar y llevar hacia esos mercados una calidad que tiene que ser inalterable”; esto implica “una enorme capacidad de organización logística en el sector”, remarcó Loyarte.

Otra de las características  que perjudican la competitividad, según el director ejecutivo de CAFI es la “incidencia de los impuestos al trabajo frente a nuestros competidores”, ya que “mientras nosotros tenemos contribuciones de alrededor del 33%, nuestros competidores  tienen un sistema provisional diferente y las atribuciones que pagan oscilan entre el 3%, 7% o 0%”. Respecto de esta cuestión, aclaró que “no estamos hablando de los ingresos de los trabajadores, sino de los impuestos que impactan sobre la mano de obra”.

“El mundo nos pide no solo calidad, sino también inocuidad”, resaltó Loyarte y explicó que los requerimientos sanitarios no responden únicamente al cumplimiento de la normativa de cada país, “sino que cada cadena de supermercados tiene sus propios estándares de calidad privados”.

En el Valle, toda la producción se realiza bajo “los parámetros de calidad e inocuidad internacionales”; por eso, “Argentina es un productor de manzanas y peras confiable porque cumple con todos los estándares internacionales”, recalcó el director ejecutivo de CAFI. Además, hizo hincapié en el agregado de valor en la cadena: “Estamos frente a una agroindustria”, destacó. 

“A veces notamos que hay cierta simplificación en cuanto a lo que representa una manzana o una pera en una góndola. No es aquella que produjo una planta silvestre y nosotros, al pasar, la cosechamos, la pusimos en un cajón y va a la góndola. Hay un proceso de alto valor agregado que se inicia con un proceso de producción pero también hay un proceso de mano de obra intensiva en la planta de empaque”, agregó y concluyó: “Tenemos la tierra, tenemos las condiciones, solo necesitamos volver a ser competitivos”.