Martín Díaz Zorita: "Tenemos millones de oportunidades que a diario sustentan el crecimiento de un cultivo"

"Todos los años evaluamos 2.000 microorganismos diferentes", indicó el líder de Desarrollo de Tecnología Aplicada en Semillas de Monsanto

Martín Díaz Zorita: "Tenemos millones de oportunidades que a diario sustentan el crecimiento de un cultivo"
martes 13 de marzo de 2018

En el marco del Congreso Argentina Supermercado del Mundo, Martín Díaz Zorita, líder de Desarrollo de Tecnología Aplicada en Semillas de Monsanto habló sobre colaboración de la microbiología en la productividad de los cultivos, en un contexto donde la demanda de alimentos es creciente y el cambio climático amenazante. “Hace 50 años, por cada habitante disponíamos de casi media hectárea de producción y hoy tenemos un sexto de hectárea disponible en la proyección de habitantes por aportes en la producción”, indicó Díaz Zorita.

Si bien las tierras son limitadas para abastecer a la demanda y hacer frente a los cambios alimenticios, “estamos en condiciones de alcanzar 180 millones de toneladas de producción en los próximos diez años”, afirmó. El incremento en la oferta de alimentos vendrá dado por el uso de los recursos naturales: “Los sistemas biológicos nos enseñan que tenemos una gran oportunidad  de acoplar esta relación paralela de crecimiento entre la producción y la proyección de uso de recursos naturales, con una mayor eficiencia en su uso”, aseguró Díaz Zorita.

El uso de la microbiología aplicada a la producción es una técnica ancestral; está dada por “procesos que están originados en bacterias y en hongos con acciones benéficas de protección y también de mejora en la producción de nuestros cultivos”; estos se aplican en tratamientos de semillas, en el surco de siembra o con pulverizadoras sobre las hojas de los cultivos, explicó Díaz Zorita.

La naturaleza ofrece un sinfín de pequeños organismos que pueden contribuir: “En una cucharada de té podemos encontrar más de 50 billones de microorganismos con procesos que naturalmente sostienen el crecimiento de las plantas en cualquier sistema”, explicó.

Para el tratamiento de estos microorganismos, primero deben ser aislados de sus condiciones naturales: “Estamos permanentemente seleccionándolos por su apellido, género, especie o por su composición intrínseca. Eso lo hacemos gracias al avance de nuevas tecnologías que nos permitieron poder llegar a hacer esas caracterizaciones y aislamientos en forma eficiente”, contó Díaz Zorita.

Estos microorganismos se alojan en la rizosfera: “Ese espacio tan íntimo que está pegado a las raíces es el suelo que contiene partículas minerales pero también tiene materia orgánica. Tenemos millones de oportunidades que a diario sustentan el crecimiento de un cultivo; las plantas no crecen sin actividad biológica y su entorno rizosférico”, describió y agregó que las plantas interactúan con los microorganismos a través de una atracción generada por las raíces que genera una simbiosis que “facilita la captura de nutrientes y, en consecuencia, mejora el crecimiento y el desarrollo del cultivo”. Además, la rizosfera contribuye a proteger a la raíz de aquellos microorganismos que actúan de forma antagónica o patogénica.

Una vez seleccionados los microorganismos para ser evaluados, se pasa a trabajar directamente al campo y se estudia por qué tienen un aporte positivo a la producción de cultivos. “Todos los años evaluamos 2.000 microorganismos diferentes que ingresan a nuestros sistemas productivos bajo condiciones de estudio controladas a campo”, sostuvo Díaz Zorita y explicó que en una etapa avanzada, al año siguiente de cosechados, se eligen los de mayor consistencia y, después de dos ciclos, un microorganismo único llega a etapas finales de comercialización.

Tras cinco años de estudios, Díaz Zorita concluyó que “los microbiomas, es decir las poblaciones de microorganismos que crecen junto a las raíces en nuestros sistemas productivos, son muy parecidos entre localidades y entre cultivos”; por lo cual, se pueden obtener mejoras sin generar diferenciales entre lotes agrícolas. “Lo que estamos haciendo es ayudar a la naturaleza a agilizar su selección para aportar lo que a nosotros nos interesa que es sustentar la producción ante un escenario cambiante y demandante como el que estamos enfrentando”, detalló.

En los cultivos de maíz, soja y trigo ya se han desarrollado tratamientos biológicos. “Las semillas de maíz ya están llevando tecnologías biológicas que mejoran su performance y hace una reproducción de lo que la naturaleza haría para anticiparse a la necesidad de rápida colonización del suelo y rápido crecimiento para mitigar problemas de crecimiento en etapas iniciales”, explicó Díaz Zorita y agregó que en soja, ya se está ingresando a la cuarta generación de tratamientos biológicos, a partir del hongo penicillium que “logra mejorar el crecimiento de las raíces y, principalmente, aumentar la eficiencia del uso de nutrientes”. En tanto, para el trigo, se desarrolló un tratamiento con azospirillum para “consolidar un crecimiento activo inicial en una etapa donde el crecimiento está expuesto a grandes limitaciones de origen abiótico”.

A modo de conclusión, Díaz Zorita remarcó que “el objetivo principal de la microbiología aplicada en esta búsqueda a través de los procesos naturales es mitigar la ocurrencia de procesos abióticos que van a complementar las mejoras genéticas de crecimiento y adaptación a los ambientes”.