Carlos Schulte: "Los chinos, una vez que se llega a un acuerdo de precio, se llevan todo"

"Si uno quiere emprender algo comercialmente, tiene que tener por lo menos 1.500 árboles", aseguró el presidente de la Cámara Argentina de Productores de Pecán

Carlos Schulte: "Los chinos, una vez que se llega a un acuerdo de precio, se llevan todo"
lunes 12 de marzo de 2018

La Cámara Argentina de Productores de Pecán (CAPP) se inició, en el 2004, de la mano de nueve socios fundadores. En aquel momento y hasta hace pocos años, tuvo el formato de consorcio. Actualmente, es una cámara que integra a 120 socios activos, miembros radicados en Buenos Aires, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fe, Córdoba, Tucumán y Salta.  Carlos Schulte, presidente de la cámara, transmitió, en el Congreso Argentina Supermercado del Mundo, los principales objetivos de la entidad: difundir el conocimiento del pecán, capacitación de los productores y exportación conjunta.

En comparación con la nuez tradicional de Castilla, la nuez pecán “es una variedad totalmente distinta; tiene la cáscara más lisa y el fruto tiene la forma de una pelota de rugby, a diferencia de la nuez tradicional que es esférica y rugosa. Su gusto es más suave, es un poco más dulce y  tiene un cierto gusto a los aceites grasos no saturados que lo transforman en un producto muy saludable”, describió Schulte.

Repasando los orígenes del árbol, el presidente de CAPP comentó que el pecán proviene de Estados Unidos, del Valle de Misisipi; es por eso que el país del norte es el mayor consumidor y exportador del fruto en el mundo. Es secundado por México, un país con mano de obra más barata y condiciones climáticas similares a las estadounidenses. Los otros países productores son los siguientes: Sudáfrica, Australia, Perú, Brasil y, por supuesto, la Argentina.

“Hace unos 150 años, los productores en Estados Unidos comenzaron a hacer ciertas mejores genéticas al pecán y lograron agrandar mucho el tamaño del fruto y que la cáscara sea más fina y fácil de romper”, explicó Schulte y aclaró que, por eso, es necesario que los productores compren en viveros los plantines ya injertados, si no, crecerán pecanes silvestres sin las características mencionadas.

China es un gran comprador de nuez pecán en el mundo. Hace aproximadamente ocho años, a partir de una mejora en la condición de vida de sus habitantes, el gigante asiático comenzó a requerir pecanes de manera exponencial. Primero, le compraba a Estados Unidos de forma tradicional, siguiendo parámetros de comercio internacional pero, luego, fueron “en forma más agresiva a golpear directamente la tranquera de las plantaciones para comprarle a los productores”, indicó Shulte. Debido a esto, el precio internacional del pecán subió, beneficiando a todos los productores, incluidos los argentinos.

¿Cómo surgió el pecán en Argentina? “Dicen que Sarmiento lo introdujo en la época de sus viajes. Pero lo que conocemos nosotros es que el INTA lo introdujo por los años 1940 o 1950 en plantaciones del Delta”, señaló el presidente de CAPP. No obstante, esa experiencia no tuvo éxito debido a la logística (ya que se deben transportar herramientas y frutos cosechados en lanchas) y a la falta de una cosecha adecuada (los frutos caían y quedaban en el piso, perdiendo la calidad y el sabor).  En ese sentido, Schulte explicó que el pecán, al cosecharse, “tiene una humedad aproximada al 15% que requiere ser reducida rápidamente a un 5 o 6% porque, de esa forma, se prolonga su vida útil”.

Respecto de los objetivos de la Cámara Argentina de Productores de Pecán, el presidente señaló que promocionan el fruto en ferias a través de la venta y la degustación. “Todo el pecán que preparamos y que tenemos partido en los pasillos, se los damos a probar a la gente y se quedan maravillados”, expresó. Asimismo, indicó que se realizan capacitaciones para los productores  a través de reuniones y jornadas técnicas rotando en distintas plantaciones.

En cuanto a la comercialización, Schulte manifestó: “Hace seis años, cuando nuestros pecanes estaban creciendo y teníamos ya producción que en el mercado local empezaba a costar colocar, nos pusimos como objetivo el poder exportar”. Así, con la ayuda de organismos como Fundación Exportar y Prosap, pudieron ponerse en contacto con miembros de otras empresas que ya estaban exportando y lograron realizar la primera exportación de diez toneladas. En ese momento, participaron cuatro productores pero, con el tiempo, fueron sumándose más y las cantidades exportadas fueron creciendo. “Afortunadamente, al cliente le gustó y al año siguiente exportamos veinte toneladas; al otro año, cuarenta; después, sesenta y este año ya saltamos a 120”, con la participación de 40 productores, señaló Schulte.

Para comprender por qué se puede incrementar la producción de tal forma, el presidente de CAPP explicó: “El árbol de pecán todos los años crece y da un poquito más. Aparte, se agregan otros productores cuyos árboles ya han crecido y entran en producción”. De todo lo recaudado en las ventas, se restan los gastos de la cámara y se distribuye entre todos los participantes: “El precio que llega al productor realmente es muy bueno”, afirmó Schulte. 

Para poder seguir avanzando en la participación del supermercado del mundo, el presidente de CAPP sostuvo que habría que procesar el pecán para poder exportarlo ya pelado y agregar valor a la cadena. Además de los altos costos de inversión, exportar el fruto pelado tiene la contra de perder la protección que le propicia la cáscara; “cuando se lo exporta ya pelado, está muy expuesto sanitariamente y son muchos los controles y requisitos”, aclaró.

Para quienes quieran ingresar a la producción de pecán, Schulte recomendó tener una economía de escala: “Si uno quiere emprender algo comercialmente, tiene que tener por lo menos 1.500, 2.000 árboles” porque necesita muchos equipos grandes para el mantenimiento y cosecha y “si uno tiene solamente 400 árboles, es una inversión muy grande para no sacarle el jugo”.

Asimismo, recomendó a los potenciales productores tener paciencia porque “cuando uno lo planta, tarda seis años en comenzar a dar fruto y recién a los doce o quince años uno tiene cantidad grande como para salir a venderlo”. Finalmente, reafirmó el importante rol de los chinos como compradores de pecán: “Los chinos pelean muchísimo el precio, pero una vez que uno llega al acuerdo de precio, no importa si uno le dice ‘tengo diez contenedores’ o ‘tengo ochenta’; se llevan todo”.