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Mendoza: cinco restaurantes de bodegas para disfrutar el sabor local

Te ofrecemos diferentes opciones para que además de una buena degustación de vinos, puedas probar los platos más tradicionales

Mendoza: cinco restaurantes de bodegas para disfrutar el sabor local
jueves 09 de enero de 2020

La provincia de Mendoza, mundialmente reconocida como una de las capitales del vino, cuenta con más de 1.200 bodegas y una industria enoturística muy desarrollada. Algunas de las fincas más tradicionales abren sus puertas al público para que, además de realizar recorridos por los viñedos y aprender sobre la historia del vino, los turistas puedan almorzar o cenar en sus exclusivos restaurantes y disfrutar de un buen malbec acompañado por platos típicos de la región.

A continuación, te damos cinco opciones para que disfrutes de la mejor gastronomía mendocina:

1) Piedra Infinita: construido en una combinación de piedra, acero y concreto, el restaurante se inauguró hace apenas tres años, junto con la bodega que la familia Zuccardi tiene en Paraje Altamira (Valle de Uco). Desde sus ventanales, se pueden apreciar los viñedos enmarcados por la cordillera, mientras se disfrutan los platos elaborados por el chef Matías Aldasoro.

La estrella del menú de cuatro pasos, que se sirve con vinos propios de la finca, es el T-bone a las brasas con papas al horno. Además, antes o después de la comida, se pueden visitar las instalaciones y acceder al jardín de aromáticas.

Entre las alternativas, también se destacan la Casa del Visitante y Pan de Oliva (ambas en Maipú), donde la propuesta se basa en disfrutar de un buen vino en una mesa completa.

Las reservaciones se realizan con 48 horas de anticipación y ofrecen un menú fijo con dos opciones de maridaje. Los precios oscilan entre los $2.400 y $2.700 por persona, mientras que las degustaciones salen entre $700 y $2.400. Abierto de miércoles a domingo de 9 a 18, para más información, comunicarse con el (0261) 441-090.

 

2) Enrico: con un nombre que le rinde homenaje a Don Enrico Petrini, un italiano que tras arribar a tierras mendocinas dio inicio a una tradición vitivinícola familiar, este restaurante ofrece visitas a la bodega y estadías en el spa o el resort de ocho módulos. Ubicada en los alrededores de Villa Tupungato, la finca de la bodega boutique Casa Petrini, está rodeada por el Cordón del Plata y surcada por el Río Las Tunas.

Aquí, la chef Carla Ruggieri encabeza un equipo que elabora deliciosos platos, entre los que se destacan las pastas, el salmón ahumado con vegetales grillados y salsa de azafrán, y el carré de cerdo con puré de batatas y miel.

El espacio cuenta con una galería con vistas a una pequeña laguna y  un jardín de xerófilas y plantas nativas que suele habilitarse en días de buen tiempo.

Abierto todos los días en horas del mediodía, la merienda y la noche, es necesario reservar mesa previamente. Para el almuerzo, se brinda un menú de tres pasos maridado con vino, agua y café por $1.500 por persona; mientras que para la cena, el menú es a la carta.

 

3) La Azul: “Lo que no le puede faltar a una buena copa de vino es una buena comida”, se dijo a sí mismo el propietario de la bodega La Azul, Ezequiel Hinojosa, cuando decidió inaugurar su restaurante. En la carta, que se realizó con la consigna de la cocina criolla, también abundan los platos al horno de barro y las parrilladas.

Aquí, cinco jóvenes provenientes de Tupungato integran el equipo a cargo de la cocina, garantizando la impronta local en todas sus elaboraciones. El menú de pasos  se compone por humita, choripán con reducción de miel y tomillo, y empanadas al horno, mientras que de plato principal se sirven diferentes opciones, entre las que se recomiendan los sorrentinos rellenos con jabalí y el risotto.

Abierto de martes a domingos por el mediodía, se aconseja reservar previamente con al menos una semana de anticipación. El menú de cinco pasos tiene un valor de $1.450 por persona e incluye vino libre y visita a la bodega; mientras que el menú infantil cuesta $600.

 

4) Rincón Atamisque: a principios del año 2000, el empresario franco-belga John Du Monceau adquirió esta finca que en algún momento formó parte de la gran estancia jesuítica de San José, para plantar más de cien hectáreas de viña y diseñar una bodega, donde actualmente se producen tres líneas de vino propio, denominadas Serbal, Catalpa y Atamisque.

Con un lodge ideado para aquellos que quieran demorar la visita, el restaurante Rincón Atamisque, dirigido por el chef Rodrigo Gonzalo Lucero, ofrece una carta que apela a los ingredientes frescos y a la trucha que se pesca diariamente en el criadero del lugar. Los días de sol, las mesas suelen abrirse en una galería que se abre hacia un hermoso jardín.

Abierto de martes a domingos de 13 a 15 (para cenar, es necesario consultar disponibilidad previamente), el menú de tres pasos que incluye dos copas de vino sale desde $920 pesos por persona. A su vez, el menú infantil con una bebida a elección cuesta $290. Para visitar la bodega, donde hay viñas de uvas Malbec, Cabernet Sauvignon, Cabernet Fran y Pinot Noir, entre otras, hay que comunicarse con el (0261) 699-1136 y realizar una reserva.

 

5) Maris: si bien Roberto Bonfanti se instaló en Mendoza en 1915, recién en 2004 pudo construir su bodega en Perdriel, donde funciona el restaurante Maris.

Con un diseño vidriado que brinda a los turistas la típica postal mendocina en la que se entremezcla el valle con la montaña, la cocina está a cargo del chef César Freites, quien acompañado por Blanca Espinosa, ofrece una carta llena de platos tradicionales elaborados con productos de la huerta, que maridan con vinos de la bodega.

Para comer aquí, hay que comunicarse con el (0261) 488-0595 y realizar una reserva previa. Abierto de martes a domingos (solo al mediodía), el menú de cuatro pasos con vinos propios sale $1.500 por persona, mientras que el menú infantil arranca desde los  $320. En cualquier caso, la tarifa incluye visita a la bodega.