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Descubriendo el primer parque nacional marino costero de la Argentina

Siete motivos para animarse al turismo patagónico en Comodoro Rivadavia, Chubut

Descubriendo el primer parque nacional marino costero de la Argentina
miércoles 07 de octubre de 2020
E

l recorrido por la costa atlántica de la provincia de Chubut invita a un paseo rústico, con menos turistas pero con gran cantidad de fauna. Mientras el tramo sur es parte de los nuevos dominios del Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral (PIMCPA), la sección norte es un sector olvidado de la Ruta 1 que quedó a la buena de Dios cuando se concretó el trazado de la Ruta 3. Ambas integran las tres millones de hectáreas de la Reserva de Biosfera Patagonia Azul, reconocida por la Unesco en 2015.

 

1- Faro Isla Leones

El logotipo del PIMCPA tiene el faro Isla Leones y el pato vapor como emblemas. Ambos son símbolos cuidadosamente elegidos: el pato vapor por ser endémico de la región, y el faro por su posición (a 1,5 km de la costa) y por la particular forma redonda de la casa que lo rodea. Este último fue erigido en 1917 y funcionó hasta 1968, cuando fue reemplazado por el faro San Gregorio, situado justo enfrente.

El faro fue declarado Monumento Histórico de la Nación en diciembre de 2016. Se tuvo en cuenta su singular construcción circular de once lados, y las seis habitaciones organizadas alrededor del gabinete cilíndrico que guarda la escalera caracol que lleva hasta la cima, a 91 metros sobre el nivel del mar. Desde arriba puede apreciarse el océano Atlántico, las costas de Chubut y toda la isla con una vista de 360º.

 

2- Camarones

En esta pequeña localidad pesquera, de solo 2.000 habitantes, se destaca Casas del Faro, un complejo de cabañas de chapa acanalada que respalda el estilo de las casas originales que llegaron al pueblo desde Inglaterra, a comienzos del 1900.

Casa Rabal es otro punto imperdible. Se trata de un almacén de ramos generales que funciona como una mezcla de centro cultural, supermercado chino y atractivo turístico.

Por otro lado, el Museo de la Familia Perón, inaugurado en 2008, cuenta con muebles de la época, fotografías, prendas y mucha memorabilia peronista.

 

3- Dos Bahías

Se trata de la única área de visita pública del PIMPCA, un “parque joven” con una pingüinera a 30 km de Camarones. Son 160 hectáreas junto al mar y una pasarela metálica que avanza entre los nidos de los pingüinos magallánicos, en la segunda colonia de la provincia.

El camping de caleta Sara es el centro de servicios para esta región. Desde 2019 cuenta con una flamante concesión que prevé abrir un restaurante y dos trailers con servicios rústicos este verano. El objetivo es vivir una total inmersión en la naturaleza: agua de pozo, pocas horas de luz eléctrica provista por un grupo electrógeno y, lo mejor de la experiencia, una noche con un millón de estrellas.

 

4- Caleta Hornos y faro San Gregorio

Una caleta muy profunda y reparada, que aparece en cartas de navegación muy antiguas y fue escenario de la primera fundación española en la Patagonia.

Tanto Caleta Hornos como el faro San Gregorio se encuentran dentro de la estancia La Península. Por su valor histórico y paisajístico, la municipalidad de Camarones organiza travesías a pie o en bicicleta que proponen unir el pueblo con la Caleta.

La estancia El Sauce, adquirida por la Fundación Rewilding Argentina –ex CLT, creada por Douglas Tompkins– planea, junto con el Estado Provincial y Nacional, la restauración de su ambiente en un plan de acción a diez años. Se trata de 20.000 hectáreas dedicadas a la producción de carne y lana.

 

5- Cabo Raso

A solo 76 km de Camarones, el lugar propone desconectarse por completo del mundanal ruido y entrar en sintonía con el mar, el viento y la soledad. Un bus pintado con grafitis junto al hormigón del refugio, el casco del naufragio del Chubasco, una hamaca solitaria en la playa de piedra y las antiguas construcciones del poblado otorgan a Cabo Raso un aspecto cinematográfico.

 

6- La Antonieta

Unos 60 km más al norte de Cabo Raso, la estancia de Guido Pepa Morelli es otra parada imperdible para los amantes de la fauna marina. El apostadero cuenta ya con más de 200 ejemplares de elefantes marinos que los visitantes pueden observar a escasos metros sentados en la playa. El establecimiento ofrece alojamiento en el casco que data de 1918.

 

7- Bahía Bustamante

Las 44.000 hectáreas de esta estancia son el broche de oro de este recorrido. Al igual que Camarones o Cabo Raso, Bustamante también fue un pueblo, solo que desarrollado por un único pionero: Lorenzo Soriano.

En 2005, Matías Soriano decidió reconvertir el pueblo de su abuelo en un emprendimiento turístico sustentable: un restaurante con huerta biodinámica, navegaciones por el archipiélago Vernacci y sus 12 islas, y un bosque petrificado, son algunas de las atracciones del lugar.