Viernes 17 de Enero de 2020

Ignacio Hardoy Padilla: "En Argentina está todo por hacerse"

"Los pequeños productores de calidad de hoy, pueden ser los futuros buenos exportadores del mañana", subrayó el director de Quesos Juan Grande

Ignacio Hardoy Padilla: "En Argentina está todo por hacerse"
lunes 13 de enero de 2020

La historia de Quesos Juan Grande es una historia como la de tantas familias de inmigrantes que vinieron a la Argentina hace ya varias generaciones y que hoy en día se dedican a la producción agropecuaria. “Fuimos criados con mis 5 hermanos en Lincoln. Gran parte de la infancia la pasamos yendo al colegio en el campo, entre tambos y las pocas costumbres tradicionales que quedaban en aquella época”; de este modo inició su relato Ignacio Hardoy Padilla, director de Quesos Juan Grande, y prosiguió: “Cuando estaba en 4º grado nos trajeron a vivir a Buenos Aires para complementar los estudios y la verdad que al principio no la pasé muy bien: venir del campo a la ciudad no me gustó mucho”. Sin embargo, esta mudanza a la capital sería necesaria para que naciera su interés por los lácteos: anecdóticamente, Hardoy contó que al prepararse su primera chocolatada con leche industrial se dio cuenta de que algo andaba “mal”; el sabor era diferente al que estaba acostumbrado. Al comentárselo a su padre, este le explico todo acerca de la industrialización de los productos de campo y “desde ese momento, supe que estaba bueno hacer algo con la leche”.

“El viejo siempre dijo que para volver al campo tendríamos que ir con un proyecto propio, fuera una producción intensiva o ir a generar valor a lo que ya había ahí, pero cuando terminé la facultad no tenía muchas ganas de hacer nada de esto. Uno de los primeros trabajos que tuve fue la cocina: me encantó y me salía bien, aprendí de productos, productores y cuidado”, relató Hardoy y señaló que ya en esos tiempos la idea de la quesería estaba latente en su cabeza. “Un día encontré un queso que tenía ganas de hacer y justo mi viejo había vendido el tambo pero le quedaban algunas terneras: al principio tenía más de mil vacas, pero cuando volví quedaban solo 60. Cuando le dije lo que tenía ganas de hacer, por supuesto que él y mi vieja estaban felices”, continuó.

A partir de ese momento avanzaron de a poco, ordeñando las terneras y pensando en la fábrica, cómo la iban a construir y pagar: “Yo había juntado todo mis ahorros pero no era mucho, así que el apoyo de mi viejo fue fundamental. En dos años ya teníamos una planta y él me guió mucho en lo que es la calidad: el tipo era un fanático de la calidad de leche, la consideraba un bien propio”. Cuando Hardoy volvió al campo, hace 16 años, había tres personas trabajando; hoy hay 23 y tiene 120 clientes activos, entre restaurantes, hoteles y caterings. Respecto a lo logrado, el director de Quesos Juan Grande expresó: “Se transformó en el sueño de mis viejos y mío, y está bueno vivir del sueño”.

“A los futuros emprendedores, a quienes se animen, quiero decirles que hay muchísimas opciones de cosas para hacer, infinitas, en Argentina está todo por hacerse. Eso sí, tienen que hacer lo que les guste, porque cuando uno hace lo que le gusta tiene más chances de sobresalir y de que salga bien. Por otro lado, esto es 5% inspiración y 95% transpiración, la iniciativa está buena pero sin terminativa no sirve para nada. El mercado demanda calidad, acá y afuera, y la calidad es algo que lleva tiempo y dedicación”, alentó Hardoy.

Para finalizar, Hardoy expresó su apoyo al desarrollo de emprendedores que generen valor agregado en origen: “Los pequeños productores de calidad de hoy, pueden ser los futuros buenos exportadores del mañana”.