Miércoles 08 de Julio de 2020

Gonzalo Tanoira: "La industria cítrica argentina es parte del Supermercado del Mundo"

"A los productores les tenemos que dar la oportunidad de poder exportar al hemisferio norte, proporcionándoles tecnología y genética", declaró el vicepresidente de San Miguel S.A

Gonzalo Tanoira: "La industria cítrica argentina es parte del Supermercado del Mundo"
viernes 10 de enero de 2020

San Miguel S.A es una empresa que se dedica a la producción de cítricos en el hemisferio sur, que cuenta con una de sus cuatro sedes en la Argentina. La compañía se define como una firma consciente de los cambios que está atravesando el planeta en relación al calentamiento global y se jacta de realizar iniciativas sustentables que contribuyan a mejorar las condiciones del medioambiente. Según su vicepresidente, el licenciado en Administración de Empresas, Gonzalo Tanoira, el objetivo de la compañía es alimentar a las personas de todo el mundo, ofreciéndoles certificados de calidad que garanticen que lo que están consumiendo es saludable.

“Somos una compañía multifruta y multinacional. Empezamos siendo una simple productora de limones en Tucumán y de a poco fuimos ampliándonos hacia otras frutas y otros países. La idea comenzó cuando hace unos planteamos la idea de una empresa multinacional que tuviera sede en la Argentina con sucursales en otros países y siguió con un proceso de expansión que nos llevó del limón a otros cítricos como la naranja y la mandarina, y a otros productos como paltas y uvas”, confió.

La firma produce tanto alimentos procesados como derivados de cítricos (cáscaras, aceites y jugos). Durante el procesamiento, se cuidan todos los eslabones de la cadena, ya que San Miguel afirma que no es sólo una empresa, sino que es una asociación que agrupa a muchísimos productores pequeños, a quienes le deben cuidado y respeto. “A los productores les tenemos que dar la oportunidad de poder exportar al hemisferio norte, proporcionándoles no solamente un canal de venta, sino también la tecnología y genética para que puedan ser cada vez más eficientes en su propia producción. Nuestra competitividad depende de que le demos a ellos competitividad, no solo en la parte de producción, sino también en la parte fitosanitaria”, aclaró.

Debido a que San Miguel brinda soluciones que se adaptan a las necesidades de cada uno de sus clientes y tiene una larga trayectoria que confirma que llega directamente a sus consumidores, Tanoira expresó: “La industria cítrica argentina es un poco el Supermercado del Mundo porque llegamos con planes estacionales donde el hemisferio norte no produce cítricos”.

San Miguel se dedica principalmente a dos negocios: los productos procesados, que representan el 46% de las ventas (alrededor de 149 millones de dólares); y la fruta fresca, que representa alrededor de 171 millones de dólares y es vendida en gran medida a supermercados de Europa. De la producción total, el 49% corresponde al limón fresco, mientras que del total de la producción de procesados, el 41% está relacionado a los jugos. A nivel exportación, aproximadamente el 99% de los productos tienen como destino el mercado externo.  A su vez, Tanoira precisó acerca de los programas de sustentabilidad de la empresa, insinuando que constituyen una pieza fundamental en el feedback con sus clientes. “En cualquier reunión comercial que tenemos, empezamos dando nuestro reporte de sustentabilidad para mostrar cómo nos adherimos a los objetivos de desarrollo sustentable de las Naciones Unidas. Creo que ser una compañía responsable al final del día paga, ya que es buen negocio comportarse de esta manera frente a cualquier tipo de situación; los clientes lo valoran cada vez más”, recalcó.

Cabe aclarar que San Miguel cuenta con cinco plantas de empaque en cuatro países: Uruguay, Perú, Sudáfrica y Argentina; y que posee tres plantas de procesamiento y 85 fincas. Además, en 2018 produjo ventas por más de 321 millones de dólares a nivel global y realizó el 13% del procesamiento mundial de jugo de limón.

Al referirse a la filial argentina, Tanoira destacó que tiene 3.500 empleados, 750 proveedores y productores, y que genera ganancias de más de 200 millones de dólares. De todas maneras, reparó en que alrededor de 17 millones de dólares deben ser destinados a pagar impuestos.

“Argentina produce 1.500.000 toneladas de limones y consume solamente 50 mil. Para nosotros, no hay manera de volcar al consumo nacional el excedente de limón, debido a que si en un año determinado el tipo de cambio está mal y somos poco competitivos, no tenemos forma de abocar toda la producción a la venta nacional”, apuntó.

“La Argentina tiene los costos logísticos más altos de los cuatro países donde trabajamos. Si bien hubo cambios, aún resta mucho por hacer. Nos va a beneficiar mucho cuando se concrete el Plan Belgrano y podamos transportar limones en tren en vez de camiones. Hoy nos sale más caro transportar limones en camión desde Tucumán hasta Buenos Aires que en barco de Buenos Aires a Rotterdam (Países Bajos)”, retrucó.

Asimismo, manifestó que las cargas sociales representan otro gran obstáculo para las exportaciones y que es necesario adecuar el sistema impositivo para poder mantenerse competitivo. Al hablar del acuerdo que en julio se efectuó entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, resaltó que es muy importante adaptarse a las reglas de juego globales y que el principal desafío será desarrollar nuevos mercados, como China y Japón.

Sobre la automatización, coincidió en que no hay que quedarse atrás en relación a los avances tecnológicos, aunque también es necesario estar predispuesto a reinsertar laboralmente a las personas que pueden perder su trabajo al ser reemplazadas por máquinas inteligentes.

Para cerrar, precisó que una de las grandes metas de San Miguel es crecer en frutas y geografías, y que el plan a futuro es emigrar en algún momento al hemisferio norte para producir durante los doce meses del año. “Podemos ir a España u otro lugar donde nos podamos transformar en productores de doce meses para aprovechar nuestra estructura comercial todo el año”, concluyó.